Lágrimas, alegrías y júbilo se sintieron tras triunfo criollo
Venezuela vivió una de las noches más importantes del deporte (si no la más importante) conquistando el título de campeones en el Clásico Mundial del Beisbol.
Como una historia hecha por un guionista de cine, los dirigidos por Omar López llenaron de alegría al pueblo venezolano que se aglutinó en distintas partes del país, como: Caracas, La Guaira, Carabobo, Bolívar, entre otras regiones, donde los fanáticos se hicieron sentir en distintas zonas.
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Caracas, la plaza de la Juventud, Alfredo Sadel y Altamira, fueron el epicentro de las almas venezolanas que anhelaban el triunfo de su selección; por otro lado, La Guaira ligaba desde el Paseo Macuto, tierra del MVP Maikel García y Ronald Acuña Jr., mientras que en el estado Carabobo, el Parque Metropolitano de San Diego y El Viñedo en Valencia vivían cada inning con tensión y emoción, hasta que llegó el último out con el ponche de Daniel Palencia a Roman Anthony, que llevó al desahogo y la realidad del fanático que no se esperaba al comienzo del Clásico Mundial ese desenlace histórico en el deporte.
Todos se abrazaban y gritaban ante el gran hecho que pasaba; como una película, el final de la escena era una celebración criolla llena de pasión.
En medio de muchas desilusiones, decepciones y lágrimas, una selección volvía a darles una razón para celebrar y vivir un momento único que quedara plasmado para toda la vida.
Inmediatamente las almas venezolanas tomaron las calles en el país entero y salieron a celebrar el título de campeón mundial. Todos, sin excepción, sin importar si eran de Magallanes o Leones, sin colores ni grupo étnico, todos en una misma algarabía disfrutaban del triunfo. Pitos, cornetas y los cohetes se hacían sentir en las calles del país llenos de júbilos.
En Puerto Ordaz, estado Bolívar, la Redoma de Chilemex se convirtió en el epicentro de la celebración, donde cientos de guayaneses se concentraron con banderas y cánticos para festejar el resultado.
El ambiente tomó las calles aledañas, transformando este punto icónico en un espacio de encuentro en esa región.
En San Félix se disfrutó del encuentro en tiempo real. Tras concretarse el triunfo, la plaza se transformó en una colosal fiesta popular que se extendió hasta altas horas de la noche.
Sin duda, ayer el beisbol llenó de alegría todo un pueblo.