Vitamina C y recuperación muscular
El ejercicio físico intenso constituye un estímulo fisiológico capaz de generar importantes niveles de estrés metabólico y mecánico en el tejido muscular esquelético, particularmente cuando implica cargas elevadas, duración prolongada o esfuerzos no habituales. Estas condiciones favorecen la aparición de alteraciones transitorias en la función neuromuscular, disminución de la capacidad contráctil y dolor muscular de aparición tardía (DOMS), fenómeno característico del daño muscular inducido por el ejercicio. Desde una perspectiva estructural, este daño se asocia con alteraciones en los sarcómeros, desorganización de las líneas Z y modificaciones en los mecanismos de acoplamiento excitación–contracción.
En paralelo a estas modificaciones estructurales, el ejercicio extenuante incrementa notablemente la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS), originadas en múltiples fuentes intracelulares, incluyendo la cadena respiratoria mitocondrial, la activación de NADPH oxidasa, la xantina oxidasa y la respuesta inmunitaria. Aunque niveles moderados de ROS desempeñan funciones esenciales en la señalización redox y en la adaptación al entrenamiento, su acumulación excesiva puede superar la capacidad antioxidante endógena, generando un estado de estrés oxidativo que contribuye a la peroxidación lipídica, la oxidación proteica y el daño al ADN. Estos procesos pueden prolongar el tiempo de recuperación muscular y aumentar la fatiga.
En este contexto, la optimización de la recuperación post-ejercicio constituye un objetivo central en las ciencias del deporte, la rehabilitación clínica y la mejora del rendimiento físico. Diversas estrategias han sido propuestas para modular la respuesta inflamatoria y oxidativa inducida por el ejercicio, entre ellas intervenciones nutricionales, protocolos de periodización del entrenamiento y suplementación con antioxidantes. Dentro de estas intervenciones, la vitamina C ha sido ampliamente estudiada debido a su capacidad para neutralizar radicales libres y reducir potencialmente el daño oxidativo asociado al ejercicio.
La vitamina C, o ácido ascórbico, es un antioxidante hidrosoluble que puede actuar directamente sobre las ROS y modular la cascada inflamatoria subsecuente. Entre los biomarcadores más utilizados para evaluar estos efectos se encuentran el malondialdehído (MDA), indicador de peroxidación lipídica, y marcadores inflamatorios como la interleucina-6 (IL-6) y la proteína C reactiva (CRP). Sin embargo, la evidencia disponible sobre la eficacia de la suplementación con vitamina C en la recuperación post-ejercicio ha sido contradictoria. Algunos estudios han mostrado efectos protectores sobre el estrés oxidativo, mientras que otros no han identificado beneficios significativos sobre los marcadores inflamatorios. Incluso se ha sugerido que una reducción excesiva de las ROS podría interferir con las adaptaciones fisiológicas necesarias para el entrenamiento.
Ante esta controversia, el objetivo del estudio fue realizar una revisión sistemática y metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo para evaluar el efecto de la suplementación con vitamina C sobre biomarcadores inflamatorios y de estrés oxidativo relacionados con la recuperación tras el ejercicio en adultos.
Los resultados del metaanálisis mostraron que la suplementación con vitamina C no produjo efectos significativos sobre la IL-6 ni sobre el MDA, mientras que sí se observó una reducción estadísticamente significativa en los niveles de CRP. No obstante, esta reducción debe interpretarse con cautela debido al número limitado de estudios incluidos y al tamaño reducido de las muestras analizadas. En total, solo dos ensayos contribuyeron a los análisis de CRP e IL-6, y tres al análisis de MDA, lo que limita considerablemente la potencia estadística y la solidez de las conclusiones.
Desde el punto de vista clínico, aunque la disminución de la CRP podría sugerir un efecto antiinflamatorio potencial de la vitamina C, la ausencia de cambios en IL-6 y MDA indica que este efecto no se extiende de forma consistente a toda la cascada inflamatoria ni al estrés oxidativo. La IL-6 es una citocina clave en las fases tempranas de la respuesta inflamatoria inducida por el ejercicio, por lo que su estabilidad sugiere que la suplementación con vitamina C no modifica los mecanismos iniciales de señalización inflamatoria. Del mismo modo, la ausencia de cambios en MDA indica que la suplementación no reduce de forma significativa el daño oxidativo en membranas celulares.
Estos resultados sugieren que el posible efecto antiinflamatorio observado en la CRP podría representar un fenómeno limitado y tardío dentro de la respuesta inflamatoria sistémica, más que una modificación global de los procesos fisiológicos implicados en la recuperación muscular. En consecuencia, la evidencia actual no permite afirmar que la vitamina C tenga un impacto clínicamente relevante en la recuperación post-ejercicio.
El análisis mediante el sistema GRADE reveló que la calidad de la evidencia disponible es baja para CRP e IL-6 y muy baja para MDA, principalmente debido al riesgo de sesgo, la imprecisión de los resultados y la heterogeneidad entre estudios. Estas limitaciones metodológicas reducen la confianza en los efectos estimados y dificultan la formulación de recomendaciones clínicas sólidas.
Otro aspecto relevante identificado en la discusión es la variabilidad en el estado basal de vitamina C entre los participantes de los estudios incluidos. La respuesta a la suplementación depende en gran medida del nivel inicial de este micronutriente, ya que los individuos con deficiencia o niveles marginales presentan mayor probabilidad de beneficiarse de la intervención. Por el contrario, en sujetos con niveles adecuados de vitamina C, la suplementación adicional puede no generar efectos fisiológicos detectables, lo que podría explicar parte de la inconsistencia observada entre los estudios.
Asimismo, la heterogeneidad en los protocolos experimentales representa una limitación importante. Los ensayos incluidos difirieron en la dosis administrada (entre 500 y 4000 mg diarios), la duración de la suplementación, el tipo de ejercicio realizado y las características de los participantes, lo que dificulta la comparación directa entre resultados y limita la generalización de las conclusiones.
Además, algunos estudios han planteado la posibilidad de que la suplementación antioxidante en altas dosis pueda interferir con las adaptaciones fisiológicas al entrenamiento, al reducir la señalización mediada por ROS necesaria para la remodelación muscular. Este aspecto introduce un elemento adicional de complejidad en la interpretación de los efectos de la vitamina C sobre la recuperación.
En conjunto, los hallazgos del estudio indican que la suplementación con vitamina C no modifica de forma consistente los biomarcadores inflamatorios y de estrés oxidativo asociados con la recuperación post-ejercicio. Aunque se observó una reducción en la CRP, la evidencia disponible es limitada y de baja calidad, por lo que no permite establecer conclusiones definitivas. En consecuencia, se requieren ensayos clínicos más amplios, rigurosos y metodológicamente homogéneos para determinar con mayor precisión el papel de la vitamina C en la recuperación tras el ejercicio.
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Referencia completa del artículo:
Candeloro BM, Miranda ESF, Hizuka LA, Assumpção MCB, Gianini S, Porto AA, Barbosa MPCR, Barbalho SM, Garner DM, Raimundo RD, de Abreu LC, Valenti VE. Effect of vitamin C supplementation on post-exercise recovery: A systematic review and meta-analysis of randomized double-blind placebo trials. Clin Nutr ESPEN. 2026 Apr;72:102962. doi: 10.1016/j.clnesp.2026.102962.