mayo 22, 2026

Ejercicio y salud vascular – Fisiología del Ejercicio by Dr. López Chicharro

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El artículo analiza el papel del ejercicio físico como una herramienta terapéutica capaz de proteger la salud vascular frente a conductas perjudiciales como la mala alimentación, el sedentarismo y la falta de sueño.

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el mundo y muchos de sus factores de riesgo están relacionados con hábitos cotidianos modificables. En este contexto, la función endotelial adquiere una importancia fundamental. El endotelio, capa interna que recubre los vasos sanguíneos, regula la dilatación vascular mediante la producción de óxido nítrico, además de controlar procesos inflamatorios, oxidativos y de coagulación. Cuando esta función se deteriora aparece la llamada disfunción endotelial, considerada uno de los primeros pasos hacia el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

Numerosos hábitos modernos favorecen este deterioro vascular. Entre ellos destaca el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados ricos en sal, grasas y azúcares añadidos. Estos componentes aumentan el estrés oxidativo y reducen la disponibilidad de óxido nítrico, lo que limita la capacidad de los vasos sanguíneos para relajarse adecuadamente. El exceso de sal, por ejemplo, incrementa la producción de especies reactivas de oxígeno y altera mecanismos antioxidantes naturales del organismo. De igual manera, las comidas con alto contenido de grasas y azúcares generan hiperglucemia e inflamación transitoria que afectan negativamente la función endotelial.

Otro factor especialmente relevante es el comportamiento sedentario. Los autores recuerdan que permanecer sentado durante períodos prolongados disminuye el flujo sanguíneo y reduce el estrés de cizallamiento sobre las paredes arteriales, estímulo mecánico esencial para mantener la producción de óxido nítrico. Incluso personas que realizan ejercicio regularmente pueden sufrir consecuencias cardiovasculares si pasan el resto del día sentadas. Estudios citados muestran que interrupciones breves del sedentarismo mediante caminatas, movimientos ligeros o ejercicios de resistencia pueden mejorar la función vascular y contrarrestar parcialmente estos efectos negativos.

También se aborda el impacto del sueño insuficiente o de mala calidad. Dormir menos de lo recomendado, tener horarios irregulares o padecer insomnio se relaciona con inflamación vascular y deterioro endotelial. Aunque todavía existen pocos estudios sobre cómo el ejercicio puede compensar directamente el daño vascular asociado al mal sueño, sí hay evidencia sólida de que la actividad física mejora la calidad del descanso y reduce el riesgo cardiovascular general.

Frente a todos estos factores perjudiciales, el ejercicio aparece como una intervención altamente efectiva. Tanto el entrenamiento aeróbico como el de fuerza aumentan temporalmente el flujo sanguíneo y el estrés mecánico beneficioso sobre el endotelio, estimulando la producción de óxido nítrico y fortaleciendo las defensas antioxidantes del organismo. Además, el ejercicio reduce la inflamación, mejora la sensibilidad a la insulina y disminuye la actividad de enzimas asociadas al estrés oxidativo. Los autores concluyen que el ejercicio debe considerarse una auténtica “medicina vascular”, capaz de prevenir o retrasar la progresión de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, señalan que aún son necesarias más investigaciones para determinar qué tipos e intensidades de ejercicio resultan más eficaces según la edad, el sexo y las condiciones particulares de cada población.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/05/Exercise-as-Vascular-Medicine.pdf

Referencia completa del artículo:

Robinson AT, Banks NF, Jenkins NDM. Exercise as Vascular Medicine: Can Exercise Combat Negative Health Behaviors From Causing Endothelial Dysfunction? Exerc Sport Mov. 2025 Fall;3(4):e00054. doi: 10.1249/esm.0000000000000054.

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