Ecos del Mundial aún resuenan
El Mundial era un sueño a cumplir, y el Mundial ya es un sueño cumplido. Ha sido como una nube pasajera, como un halo de viento que la brisa se lleva con sus alas desplegadas hacia parajes desconocidos. Y entonces, damos una vuelta a la mirada y divisamos dos mundiales que se han visto en el espejo de los tiempos. 1990, Italia: Alemania 1, Argentina 0. Penal, gol de pierna zurda de Andreas Brehme en la agonía del partido. Los argentinos venían de ser campeones en el 86 con Diego Maradona como centinela. 2026, Estados Unidos: España 1, Argentina 0. Gol de pierna zurda de Ferrán Torres en la posguerra del juego. Los argentinos venían de ser campeones en 2022 con Lionel Messi como portador de bandera. ¿Casualidades, coincidencias? Tómelo como mejor le parezca, pero como decía Úrsula Iguarán en “Cien años de soledad”, el tiempo no pasa, sino que da vueltas…
Como en el Mundial Suráfrica 2010, el arrase de España no admite discusión. Fue el equipo que además de ganar con la ley en las manos, marcó huellas imborrables con su esquema táctico. Recordemos el partido ante Francia: los españoles ataron, con cuerdas y nudos imposibles de desatar, a aquellos astros que se sentían campeones antes de serlo. Así también amarraron con cuerda corta, como a los gallos, para que Argentina ni siquiera disparara al arco de Unai Simón. Fue un llamado a la impotencia suramericana ante aquel seleccionado de marcada superioridad. Algunos se han de preguntar: ¿merecían estar los argentinos en la final? Depende de la visión que se tenga del fútbol; desde una óptica clásica mucho más Inglaterra y Francia, pero desde el sentido de la realidad, los jugadores del Plata enseñaron unas agallas como ninguna otra: y eso, en el fútbol, también cuenta…
Y el tiempo marca que el Mundial de 2030 será dentro de cuatro años menos tres días. Vaya espera a un campeonato que aún no se conoce cómo será: ¿serán otra vez 48 selecciones, o se llegará, como corre el rumor, de 64? Ya no estarán Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Luka Modric, Neymar. Ellos se van con los días, pero llegarán nuevos astros, algunos ya consolidados: Kylian Mbappé, Lamine Yamal, Pau Cubarsí, y otros en espera de elogios y loas por ahora inalcanzables. El fútbol es un repique de la vida misma, con todos sus avatares, glorias y miserias, en el que la idolatría y el olvido van tomados de la mano. Hoy eres digno de una estatua en la plaza principal, mañana pocos se acuerdan de lo que entregaste a los voceríos de la multitud. Así es la existencia humana, así es el fútbol.
Nos vemos por ahí.