8 pueblos de España con poco sol en verano
Mientras buena parte de España se derrite bajo el implacable sol de verano y la gente busca una sombra desesperadamente, existen pueblos rurales que son, en sí, refugios climáticos naturales. Este privilegio se debe a que están encajonados en profundos valles con paredes verticales, cobijados bajo inmensas rocas o bajo un permanente manto de nubes.
Si eres una de esas personas que no soporta las elevadas temperaturas y los rayos directos “del Lorenzo”, te proponemos un viaje por los pueblos con menos horas de sol directo en verano. Son rincones donde el atardecer se adelanta varias horas y el calor da una tregua. Prepara la chaqueta, porque vamos a conocer los lugares más sombríos y agradables en época estival.
Por barrera geográfica
Aýna es conocida por dos cosas: por el sobrenombre de “Suiza manchega” y por haber sido escenario de la mítica película Amanece, que no es poco (una ruta temática lo recuerda). Ahora bien, tiene otra peculiaridad que hace que sea un destino perfecto para reducir la insolación en verano. Al estar encajonado en el escarpado cañón del río Mundo, el sol penetra por la mañana más tarde y se va antes por la tarde. Farallones rocosos como Los Picarzos generan una agradable sombra orográfica. Apunta un lugar muy fresco para visitar: la cascada del Arroyo de la Toba, precioso y muy accesible.
Caín de Valdeón (León)

Otro ejemplo de sombra natural la tiene Caín de Valdeón. Es el pueblo que está al fondo de la garganta del Cares, en los Picos de Europa (al inicio o al final de la famosa ruta, dependiendo de si se hace desde León o desde Asturias). Sus casas están a unos 460 metros de altitud, mientras que lo flanquean montañas que superan los 2.000 metros. El valle es tan estrecho y profundo que el sol sale muy tarde y se pone temprano. Incluso en pleno agosto, las horas de luz directa son escasas.
Escunhau y Garòs (Lleida)
Un estudio reveló que el pueblo de Escunhau apenas tiene 50 minutos de sol al día en el solsticio de invierno y el cercano Garòs, tres horas. Ambos se encuentran en el Val d’Aran y, en verano, las altas cumbres pirenaicas siguen funcionando como barrera natural, que impide que el sol llegue en todo su esplendor buena parte del día. El secreto está en la orientación del valle y en su ubicación, ya que están en la umbría. Eso les permite presumir de un microclima estival envidiable en medio de un paraje de postal: casas de piedra, balcones de madera y tejados de pizarra negra.
Setenil de las Bodegas (Cádiz)

En Cádiz se encuentra un caso único. En Setenil de las Bodegas no es que una montaña tape el pueblo, ¡es que el pueblo forma parte de la montaña! Aunque su altitud hace que reciba mucho sol en verano, tiene rincones frescos donde la roca ejerce de sombra natural. Lo vemos en su famosa calle Cuevas de Sombra, construida literalmente bajo una inmensa roca que hace de techo. En esas calles, las horas de sol directo en verano suman la cifra exacta de cero.
Por alta nubosidad
Fornelos de Montes (Pontevedra)
Conocido por albergar los registros de mayor pluviosidad de toda España, el mar de nubes que suele encapotar Fornelos de Montes puede llegar a ser un paraíso para quienes huyen del sol abrasador. Ubicado en las estribaciones de la Serra do Suído, su particular orografía actúa como un imán para los frentes atlánticos. Y, por supuesto, ayuda a dibujar un paisaje de exuberante naturaleza verde y cascadas como la de Casariños. En pleno verano, cuando otras zonas buscan desesperadamente una sombra, aquí lo habitual es despertar bajo un espeso manto de nubes bajas y brumas.

Artikutza está físicamente en Navarra, pero solo se puede acceder desde Guipúzcoa (de hecho, pertenece a la ciudad de Donostia: aquí te explicábamos esa curiosidad). Es un enclave mágico que compite por ser el punto donde más llueve de la península. Es un valle profundo y cerrado que atrapa la humedad que entra desde el mar Cantábrico. Eso se traduce en un verano con frecuentes nieblas y nubes grises que impiden el paso del sol directo. Y aunque salga el día despejado, los rayos solares lo tienen complicado para penetrar en su frondoso y umbrío bosque de hayas y robles.
Son muchos los pueblos costeros de la vertiente cantábrica que despiertan muchos días de verano tapados por densas brumas costeras. Puestos a elegir, os sugerimos un destino menos masificado que otros más típicos: Liendo, un pueblo en un frondoso y verde valle agrícola que se asoma a acantilados sobrecogedores. Tiene una topografía en forma de cuenco que favorece la retención de la humedad del mar, asegurando el frescor en sus casonas rurales, incluso en julio y agosto.
Valle de La Orotava (Tenerife)
¿Las Islas Canarias como destino para huir del sol? No nos hemos vuelto locos. Aunque no es muy conocido, el norte tinerfeño alberga veranos radicalmente opuestos a los del sur. Hay zonas rurales del valle de La Orotava como Aguamansa, Pinolere o Icod el Alto en el que viven bajo la sombra de lo que se conoce como “panza de burro”. Se trata de un techo gris que desciende hasta el punto que parece que se puede tocar. Amortigua la luz y aporta un frescor inesperado en pleno verano. Se explica por los vientos alisios que empujan la humedad del océano contra las laderas del Teide, formando un denso mar de nubes que se estanca a media altura. El nombre viene de la forma de la base de la nube: lisa y plomiza, como el vientre del afable cuadrúpedo.
Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.