mayo 2, 2026

Error contra Concepción en HOF, porque omiten su vida ejemplar

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Un trabajo periodístico acerca de David Concepción, que firma Miguel Dupouy, señala que para llegar al Salón de la Fama de Cooperstown, los bigleaguers solamente deben haber dejado números sobresalientes al final de sus carreras.

Así no harían falta los votos.

Desconocimiento absoluto, ignorancia galopante. De ser así, solo con ver esos números elevarían o no a los candidatos. No harían falta los votos de más de 400 periodistas, que nos pasamos cada mes de diciembre investigando cómo fueron y qué fueron ellos en sus vidas privadas.

Estos no merecen Cooperstown

De ser como escribió Miguel, después de copiar cuanto número dejó David, no habría críticas sobre las elecciones de Ty Cobb y Tris Speaker, vendidos a unos apostadores, según cartas firmadas por ellos mismos; no se opinaría que Ferguson Jenkins y Orlando Cepeda no deben estar en el Salón de la Fama, pues fueron enjuiciados y sentenciados por tráfico de drogas. Cepeda dos veces. Nadie opinaría contra las elecciones de medios peloteros, como los bateadores designados David Ortiz, Harold Baines, Frank Thomas y Edgar Martínez.

Si solo valieran los fríos números y no igualmente los valores humanos de los candidatos, hace rato ocuparían nichos en el Salón de la Fama, Barry Bonds, Alex Rodríguez, Rafael Palmeiro, Mark McGwire, Francisco Rodríguez y Manny Ramírez.

Yo no voto por un buen bateador que haya golpeado a su esposa y ande borracho por las calles buscando a quién pegarle.

Ejemplar vida de David Concepción

Dupouy no sabe que David Concepción, por su ejemplar vida privada, tiene tantos méritos para ser elevado a Cooperstown, como por esos numeritos de pelotero que él, Luis, copió.

Dice Miguel, al presentar lo que escribió: “David Concepción y sus posibilidades de ser Miembro del Templo de los Inmortales de Cooperstown”.

Digo que “no sabe”, porque me niego a creer que haya sido una omisión voluntaria, lo que sería criminal.

Por supuesto, es obligación de los buenos periodistas, ¡los buenos, los realmente profesionales!, investigar todos los pormenores de estos casos y saber cómo y por qué se entronizan a los bigleaguers en el Salón de la Fama de Cooperstown.

Buen trabajador después de retirado

Cuando David se retiró, después de la temporada de 1988, había cobrado como bigleaguer, seis millones 308 mil dólares. Suficiente para producir a través de cualquier Banco intereses anuales que le hubieran permitido vivir en plan de millonario.

Además, de tal capital había cobrado otros cuatro millones por las barajitas, souvenirs, firma de autógrafos y anuncios comerciales en radio, televisión y prensa.

Pero no se sentó a llevar la vida inútil de un vago. Lo que hizo fue dirigir a los Tigres de Aragua, agradecido porque fue el equipo que lo consagró como profesional en el beisbol, no porque necesitara lo que le pagaban.

Mientras tanto, invertía su dinero en la compra de tierras aptas para la agricultura, en una flota de camiones y en un tractor que manejó él mismo durante muchos años. Ha sido un notable trabajador y empresario, en bien de su hogar y de su Patria.

Delia, preciosa esposa de David

Su hogar, por cierto, ha sido siempre al lado de su esposa de la juventud en sus comienzos en Grandes Ligas, la preciosa Delia. Tienen tres hijos, David Alejandro, David Eduardo y Daneska.

David celebrará con ellos, dentro de pocos días, el 17 de junio, sus 77 años de edad. Durante los 15 años de candidato para el Salón de la Fama, que era el máximo entonces, nunca obtuvo más del 16.9 por ciento de los votos, su total de 1998. Los Comités de Veteranos le dieron el 50 % en 2011, pero cero votos en 2014.

Dupouy, dice considerar a David Concepción digno de un nicho en la casona de Cooperstown. Pero desconocer tantos méritos personales del héroe, le perjudican en esa opinión.

Gracias a la vida que me ha dado tanto, incluso un lector como tú.

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