Los ojos en Europa: ¿y Venezuela?

Durante esta semana, ahora en rodaje, la atención y focos de los aficionados venezolanos estuvieron fijos en Europa y en partidos a morir. El martes, en Chamartín, Real Madrid chocaba escudos y armas contra el Bayer Munich en u lance de alto voltaje; un día después, eran Barcelona y Atlético de Madrid los que cruzaban lanzas en el campo de Cataluña.
Dos capítulos del fútbol europeo que atrapan y seducen, a los que los canales de cable dan, con sobrada razón, cobertura de amplitud. Televisores encendidos, peñas de un lado y otro, discusiones y respiraciones contenidas en cada acción de riesgo, festejos de cada gol y abrazos efusivos tan propios de los días que se viven. Hacen algunos años poco se sabía de estas rivalidades, pero ya ven, ahora con el nuevo tiempo se han ido convirtiendo en el fútbol nuestro de cada día…
Horas después, también el martes, el estadio Olímpico era el lugar donde se jugaba un partido de la Copa Libertadores. Una puesta en escena con La Guaira y Fluminense que, al menos para los venezolanos, debería haber tenido la misma importancia que la de los partidos en la otra orilla del gran mar. Y ahora, otra vez el “ya ven”.
Pocos habitantes en el desolado graderío caraqueño, y aunque los medios trataron de darle su puesto y su trascendencia, especialmente porque en el equipo brasileño había dos jugadores del país: Jefferson Saverino y Yeferson Soteldo, sospechamos, por experiencia, que la audiencia televisiva ha debido de ser de números muy bajos. La gente, quizá abrumada por tanto partido y sin la debida promoción, olvidó el jugado entre guaireños y flu…
Esto antes descrito podía ser, quizá yendo muy lejos, un valor invertido del llamado “mundo nuevo”. En los días de los inicios de la Libertadores, aquellos lejanos cuando los periódicos daban cobertura preferentemente a los eventos y campeonatos que se daban en el país, los partidos de Copa eran el picadillo de cada día en las esquinas de pueblos y ciudades, sobre todo cuando un equipo venezolano daba la campanada.
Por entonces el cable televisivo, entonces incipiente, no tenía la penetración que ahora presenta, y por ello, la situación era otra. Hoy, pues, todo ha cambiado; los partidos en Europa son, a no dudarlo, una referencia impostergable para conocer de qué van las cosas en el gran fútbol, sus novedades, sus concepciones tácticas y todo aquello referente a la modernidad.
Empero, atender aquello donde el fútbol nacional sale a la cancha a disputar sus partidos internacionales, no estaría del todo mal.
Nos vemos por ahí.
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