Salto con carga en militares

El estudio analiza cómo el uso de equipamiento táctico influye en el rendimiento neuromuscular de miembros inferiores en personal militar mediante pruebas de salto vertical evaluadas con plataformas de fuerza. La investigación parte del reconocimiento de que los militares deben ejecutar acciones físicas de alta intensidad —como correr, saltar, trepar, arrastrar cargas o transportar heridos— en entornos operativos complejos y frecuentemente bajo condiciones de carga externa significativa. Estas cargas, derivadas de chalecos balísticos, cascos, armas, munición y otros sistemas esenciales para la misión, incrementan notablemente las demandas mecánicas y fisiológicas sobre el sistema musculoesquelético.
En función del tipo de misión, el peso total transportado puede alcanzar entre el 30% y el 45% de la masa corporal del soldado, lo que modifica la posición del centro de masas, incrementa la inclinación del tronco y altera la mecánica de locomoción. Estas modificaciones generan mayores fuerzas de reacción contra el suelo, incrementan el estrés sobre las estructuras de los miembros inferiores y contribuyen a explicar la elevada incidencia de lesiones musculoesqueléticas observadas en poblaciones militares. En consecuencia, comprender cómo la carga externa afecta las características fuerza–tiempo del movimiento resulta fundamental para optimizar la preparación física, el entrenamiento táctico y la prevención de lesiones.
La literatura previa ha demostrado que el transporte de carga reduce la movilidad, la velocidad de carrera, la agilidad y el rendimiento general en tareas operativas. Por ejemplo, la altura del salto vertical puede disminuir aproximadamente entre un 8% y un 9% con cargas de unos 31 kg, mientras que la potencia máxima también se reduce de manera significativa. Del mismo modo, se ha observado un incremento del tiempo necesario para completar tareas simuladas de combate y recorridos con obstáculos cuando aumenta el peso transportado. Estos cambios suelen acompañarse de incrementos en las fuerzas de reacción del suelo, lo que refleja una mayor exigencia mecánica durante la ejecución de tareas dinámicas.
Tradicionalmente, la evaluación física en el ámbito militar se ha basado en pruebas de campo como flexiones, abdominales o carreras cronometradas. Sin embargo, estos procedimientos proporcionan únicamente resultados finales y no permiten analizar los mecanismos biomecánicos subyacentes al rendimiento o al riesgo de lesión. Por esta razón, el uso de plataformas de fuerza ha ganado relevancia como método de referencia para evaluar variables cinéticas como la fuerza, el impulso, la tasa de desarrollo de la fuerza o la altura del salto, aportando información más precisa sobre el comportamiento neuromuscular.
Entre los protocolos de evaluación más utilizados destaca el countermovement jump (CMJ), ampliamente validado en ciencias del deporte como indicador de la capacidad del ciclo estiramiento–acortamiento lento. Este tipo de acciones se caracteriza por tiempos de contacto relativamente largos, en contraste con tareas del ciclo rápido, como el countermovement rebound jump (CMRJ), que requieren la aplicación de fuerza en intervalos temporales mucho más reducidos. A pesar de su utilidad potencial, la aplicación sistemática de estos protocolos en poblaciones militares sigue siendo limitada, especialmente en condiciones de carga externa. En este contexto, el estudio se plantea como objetivo principal analizar los efectos del equipamiento táctico sobre las características fuerza–tiempo en ambos tipos de saltos y evaluar la fiabilidad de estas métricas en condiciones cargadas y sin carga.
Los resultados del estudio muestran que las condiciones con carga reducen significativamente la altura del salto y los índices de eficiencia reactiva tanto en el CMJ como en el CMRJ. Sin embargo, las adaptaciones neuromusculares observadas difieren según el tipo de tarea analizada. En el caso del CMJ, los participantes adoptan una estrategia caracterizada por el aumento de la duración de las fases de frenado y propulsión, lo que sugiere un ajuste temporal destinado a compensar la mayor inercia del sistema. Este hallazgo indica que el sistema neuromuscular responde al incremento de masa prolongando el tiempo disponible para generar impulso, en lugar de modificar la profundidad del movimiento preparatorio.
De hecho, uno de los resultados más relevantes del estudio es la ausencia de cambios significativos en la profundidad del contramovimiento entre condiciones con y sin carga. Esto sugiere que los soldados mantienen una estrategia de desplazamiento similar, posiblemente debido a restricciones mecánicas impuestas por el equipamiento o a la necesidad de preservar la estabilidad postural. Para compensar estas limitaciones, se observa un aumento en la fuerza absoluta generada durante el salto; sin embargo, cuando esta fuerza se expresa en relación con la masa corporal total, se evidencia una reducción relativa, lo que indica una compensación incompleta frente al incremento de carga.
En contraste con el CMJ, el CMRJ muestra una mayor sensibilidad a las condiciones de carga. En este caso, el deterioro del rendimiento se asocia principalmente con el aumento del tiempo de contacto con el suelo durante la fase reactiva, lo que reduce la eficiencia del ciclo estiramiento–acortamiento rápido. A diferencia del salto lento, los participantes no logran incrementar suficientemente la producción de fuerza en el limitado intervalo temporal disponible, lo que provoca una disminución del índice de fuerza reactiva. Este resultado sugiere que las tareas explosivas y de alta velocidad son especialmente vulnerables a los efectos del equipamiento táctico.
Otro aspecto destacado del estudio es la diferencia en la fiabilidad de las métricas obtenidas mediante plataformas de fuerza. Mientras que las variables derivadas del CMJ presentan una alta fiabilidad tanto en condiciones cargadas como sin carga, las métricas del CMRJ muestran mayor variabilidad cuando se realizan con equipamiento táctico. Esta menor estabilidad puede atribuirse a la mayor sensibilidad de las acciones rápidas a pequeñas perturbaciones en la distribución de la carga o en el control postural. En consecuencia, los autores recomiendan interpretar con cautela los cambios longitudinales en variables reactivas obtenidas bajo condiciones de carga.
Desde una perspectiva aplicada, los resultados tienen implicaciones directas para el diseño de programas de entrenamiento militar. En primer lugar, sugieren la necesidad de desarrollar intervenciones específicas orientadas no solo al aumento de la fuerza máxima, sino también al mantenimiento de la capacidad de aplicar fuerza rápidamente bajo condiciones de carga. En este sentido, la inclusión de ejercicios pliométricos con equipamiento táctico podría contribuir a preservar la eficiencia neuromuscular en tareas operativas reales.
En segundo lugar, los autores destacan la importancia de evaluar el rendimiento tanto en condiciones cargadas como sin carga, ya que la comparación entre ambas permite identificar estrategias compensatorias y cuantificar las demandas mecánicas adicionales impuestas por el equipamiento. Este enfoque facilita la detección de individuos con menor capacidad de adaptación a la carga externa, lo que podría relacionarse con un mayor riesgo de lesión o deterioro del rendimiento operativo.
Asimismo, el estudio subraya el valor de integrar sistemas de monitorización basados en plataformas de fuerza en entornos de entrenamiento militar. Estas herramientas permiten identificar alteraciones en la producción de fuerza, prolongaciones excesivas de las fases temporales del movimiento o reducciones en la eficiencia reactiva, contribuyendo a optimizar la preparación física y prevenir lesiones derivadas del transporte de carga.
Finalmente, los autores reconocen ciertas limitaciones, como el uso de una muestra exclusivamente masculina y la evaluación de una carga relativamente moderada en comparación con escenarios operativos reales. También señalan la ausencia de mediciones de fuerza máxima, lo que impide analizar la influencia del nivel de fuerza individual en la capacidad de adaptación a la carga externa. Futuras investigaciones deberían abordar estos aspectos e investigar los efectos longitudinales de programas de entrenamiento específicos orientados a mejorar el rendimiento neuromuscular bajo condiciones operativas.
En conjunto, el estudio demuestra que el equipamiento táctico modifica significativamente la estrategia neuromuscular durante tareas explosivas, especialmente en acciones rápidas del ciclo estiramiento–acortamiento, y confirma la utilidad del CMJ como herramienta fiable para la monitorización del estado neuromuscular en personal militar bajo condiciones de carga.
Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/04/Force-Plate-Assessment-of-Neuromuscular-Jump-Performance.pdf
Referencia completa del artículo:
Ceniza-Villacastín JA, Soriano MA, Alonso-Aubín DA, Godoy-López JR, Jiménez-Ormeño E. Force Plate Assessment of Neuromuscular Jump Performance Under Loaded and Unloaded Conditions in Military Personnel. Sensors (Basel). 2026 Apr 3;26(7):2217. doi: 10.3390/s26072217.