abril 27, 2026

Ejercicio y longevidad activa – Fisiología del Ejercicio by Dr. López Chicharro

Envejecimiento y fuerza

El artículo analiza de manera integral cómo el ejercicio físico modula el metabolismo del triptófano y cómo esta regulación puede contribuir al envejecimiento saludable. En particular, revisa tres rutas metabólicas principales derivadas del triptófano —la vía de la quinurenina, la vía de la serotonina y la vía de los indoles— destacando su papel en la inflamación crónica asociada al envejecimiento y en el desarrollo de enfermedades relacionadas con la edad. A partir de evidencia clínica y preclínica, los autores argumentan que el ejercicio actúa como un modulador fisiológico clave capaz de reequilibrar estas rutas metabólicas, reduciendo procesos patológicos y favoreciendo la homeostasis sistémica.

El envejecimiento se asocia con un estado de inflamación crónica de bajo grado conocido como inflammaging, caracterizado por un aumento sostenido de citocinas proinflamatorias y alteraciones en la función inmunológica. Este fenómeno contribuye al desarrollo de múltiples patologías, entre ellas enfermedades cardiovasculares, sarcopenia, deterioro cognitivo y trastornos neurodegenerativos. En este contexto, el ejercicio físico emerge como una de las intervenciones no farmacológicas más eficaces para contrarrestar estos procesos. Además de mejorar la función muscular y metabólica, la actividad física estimula la liberación de moléculas bioactivas llamadas exerquinas, como la interleucina-6, la irisina y el factor neurotrófico derivado del cerebro, que ejercen efectos antiinflamatorios y neuroprotectores.

Uno de los mecanismos centrales mediante los cuales el ejercicio influye en la salud durante el envejecimiento es la regulación de la enzima indolamina-2,3-dioxigenasa 1 (IDO1), responsable de la degradación del triptófano hacia la vía de la quinurenina. Cuando esta enzima se activa de manera excesiva —como ocurre en la inflamación crónica— aumenta la producción de metabolitos neurotóxicos que afectan negativamente la función muscular y cerebral. El ejercicio reduce esta activación excesiva y promueve la conversión de la quinurenina en ácido quinurénico, un metabolito con efectos neuroprotectores que no atraviesa la barrera hematoencefálica. Este cambio metabólico contribuye a disminuir la neuroinflamación, mejorar la función mitocondrial y preservar la integridad muscular.

La vía de la quinurenina constituye la principal ruta de degradación del triptófano en el organismo. En condiciones normales, esta vía mantiene un equilibrio entre metabolitos protectores y tóxicos. Sin embargo, con el envejecimiento se produce una activación sostenida de IDO1 que incrementa la acumulación de compuestos como la quinurenina y el ácido quinolínico, asociados con estrés oxidativo, degeneración neuronal y pérdida de masa muscular. Diversos estudios citados en el artículo muestran que el ejercicio aumenta la expresión de enzimas musculares llamadas aminotransferasas de quinurenina, responsables de transformar la quinurenina en metabolitos menos perjudiciales. De este modo, la actividad física actúa como un regulador natural del equilibrio metabólico en esta ruta.

Además de la vía de la quinurenina, el metabolismo del triptófano incluye la síntesis de serotonina, un neurotransmisor esencial para la regulación del estado de ánimo, el sueño, la cognición y la función gastrointestinal. Aproximadamente el 90–95 % de la serotonina corporal se produce en el tracto gastrointestinal, mientras que el resto se sintetiza en el sistema nervioso central. El ejercicio aumenta la disponibilidad de triptófano libre y facilita su transporte al cerebro, lo que favorece la síntesis de serotonina central. Este efecto contribuye a mejorar el bienestar emocional, reducir la ansiedad y optimizar el rendimiento cognitivo, aspectos fundamentales para la calidad de vida en la vejez.

Asimismo, el artículo destaca la importancia de la vía de los indoles, mediada por la microbiota intestinal. En esta ruta, bacterias intestinales transforman el triptófano en derivados con propiedades inmunomoduladoras y antiinflamatorias. Estos compuestos activan el receptor AhR, implicado en la regulación de la integridad de la barrera intestinal y en la modulación de respuestas inmunológicas. La actividad física modifica la composición del microbioma intestinal y favorece la producción de metabolitos beneficiosos como el ácido indol-3-propiónico, lo que refuerza la interacción entre el eje intestino-cerebro y la salud sistémica.

El artículo también analiza cambios relacionados con la edad en los metabolitos de la quinurenina. Diversos estudios muestran que el aumento de la relación quinurenina/triptófano se asocia con fragilidad, osteoporosis y mayor riesgo de mortalidad en adultos mayores. Además, niveles elevados de ciertos metabolitos se correlacionan con mayor riesgo de fracturas y deterioro muscular. Sin embargo, la práctica regular de ejercicio puede revertir parcialmente estas alteraciones al modular la actividad enzimática de la vía y favorecer la producción de metabolitos protectores.

La evidencia clínica revisada muestra que tanto el ejercicio aeróbico como el entrenamiento de resistencia influyen significativamente en el metabolismo del triptófano. Programas de entrenamiento supervisado incrementan la expresión de reguladores metabólicos como PGC-1α y enzimas KAT en el músculo esquelético, lo que mejora la eliminación periférica de quinurenina. Además, estudios comparativos indican que el ejercicio de resistencia y el ejercicio aeróbico inducen respuestas metabólicas distintas, siendo este último particularmente eficaz para modular la vía de la quinurenina. No obstante, el ejercicio excesivo puede provocar efectos adversos transitorios, como disminución del triptófano disponible para la síntesis de serotonina y activación del sistema inmunológico, lo que resalta la importancia de ajustar la intensidad del entrenamiento.

Por otra parte, investigaciones en modelos animales confirman los hallazgos observados en humanos. Experimentos en roedores muestran que el ejercicio aumenta la expresión de enzimas responsables de transformar metabolitos neurotóxicos en compuestos protectores y reduce comportamientos asociados con ansiedad y depresión inducidos por la quinurenina. Asimismo, la actividad física influye en la microbiota intestinal, incrementando bacterias beneficiosas implicadas en el metabolismo del triptófano.

En relación con la serotonina, numerosos estudios clínicos evidencian que el ejercicio incrementa sus niveles circulantes y mejora parámetros relacionados con el estado de ánimo, la calidad del sueño y la función cognitiva. Estos efectos se observan en diferentes poblaciones, incluidos adultos mayores, pacientes con fibromialgia, personas con esclerosis múltiple y mujeres posmenopáusicas. La magnitud de la respuesta depende de factores como la intensidad del ejercicio, su duración y las características individuales de los participantes.

Finalmente, los autores concluyen que el ejercicio físico constituye una estrategia terapéutica prometedora para modular el metabolismo del triptófano y reducir el impacto del envejecimiento patológico. Al equilibrar la producción de metabolitos en las vías de la quinurenina, la serotonina y los indoles, la actividad física contribuye a disminuir la inflamación sistémica, mejorar la función muscular y cerebral y fortalecer la comunicación entre el intestino y el sistema nervioso central. En conjunto, estos efectos posicionan al ejercicio como una herramienta clave para promover la longevidad saludable y prevenir enfermedades crónicas asociadas con la edad.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/04/Exercise-driven-changes-in-tryptophan-metabolism-leading.pdf

Referencia completa del artículo:

Asante DM, Vyavahare S, Shukla M, McGee-Lawrence ME, Isales CM, Fulzele S. Exercise-driven changes in tryptophan metabolism leading to healthy aging. Biochimie. 2025 Nov 19:S0300-9084(25)00267-6. doi: 10.1016/j.biochi.2025.11.004.

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