Se estudia las cepas bacterianas específicas que desencadenan la formación de grasa-quema calorías – Salud y Medicina
Está demostrado que las dietas bajas en proteínas pueden estimular el proceso de pardeamiento de la grasa con la que se aumenta el gasto energético y ayuda en el control del peso. Un reciente estudio en la materia sugiere que los microbios intestinales actúan como una interfaz importante y activa entre la dieta y la fisiología del huésped.
La microbiota intestinal ha surgido como un mediador clave de los efectos dietéticos, contribuyendo a la variación interindividual en la naturaleza, dirección y magnitud de las respuestas a los aportes nutricionales y moleculares. Entre los muchos procesos fisiológicos que se ven influenciados por las interacciones dieta-microbiota, la regulación de la remodelación del tejido adiposo figura como un área emergente.
Hay evidencia científica de que las dietas bajas en proteínas pueden estimular el proceso de pardeamiento de la grasa blanca, que se produce en determinadas circunstancias. Esta transformación aumenta el gasto energético, lo que puede influir en la salud metabólica y ayudar en el control del peso.
Si bien está demostrado que las dietas bajas en proteínas pueden estimular este proceso de pardeamiento; sin embargo, expertos del Centro de Investigación Cuántica de Biología Humana-Microbioma (Bio2Q) en Japón, atribuyen dicha transformación a cepas bacterianas específicas las que desencadenan la formación de grasa parda, que quema energía, en respuesta a la restricción de proteínas en la dieta.
Una de estas vías microbianas implica la modificación de los ácidos biliares por bacterias intestinales, moléculas que desempeñan un papel fundamental en la regulación del metabolismo. Dichos ácidos biliares modificados por microorganismos activan un receptor llamado FXR en las células progenitoras adiposas, promoviendo el desarrollo de las células de grasa beige. Una segunda vía implica el metabolismo del nitrógeno microbiano, donde ciertas bacterias producen amoníaco que se transporta al hígado y estimula la producción de la hormona metabólica FGF21, la cual, a su vez, contribuye a la transformación del tejido adiposo en células de grasa beige. En conjunto, estas señales promueven la actividad del sistema nervioso simpático y, en última instancia, desencadenan la respuesta del tejido adiposo.
Para identificar los microbios implicados, el equipo de investigación utilizó modelos de ratones gnotobióticos y métodos de cultivo microbiano desarrollados en Bio2Q. Mediante el aislamiento de cepas bacterianas tanto de ratones como de humanos, los investigadores lograron identificar los consorcios microbianos mínimos capaces de desencadenar la respuesta de pardeamiento durante la alimentación con bajo contenido proteico.
Mediante el uso de muestras de microbiota humana, se demostró que la respuesta de pardeamiento requiere dos grupos de bacterias que trabajan juntas: cuatro cepas productoras de amoníaco y cinco cepas modificadoras de ácidos biliares. En conjunto, estas funciones generaron las señales necesarias para inducir el programa de quema de grasa.
Estos hallazgos sugieren que los microbios intestinales actúan como una interfaz importante y activa entre la dieta y la fisiología del huésped, mediando los cambios en la disponibilidad de nutrientes y transformando ese cambio en señales hormonales y metabólicas. El conocimiento de estas actuaciones puede ayudar a los investigadores a diseñar terapias microbianas que mejoren la salud metabólica o potencien los efectos de las intervenciones dietéticas. J.S.LL. (SyM)