julio 3, 2026

Estrés biológico en fútbol – Fisiología del Ejercicio by Dr. López Chicharro

Estres-biologico-en-futbol-Fisiologia-del-Ejercicio-by-Dr.png

La congestión de partidos constituye uno de los desafíos centrales del fútbol profesional. Encadenar encuentros de alta intensidad con menos de 96 horas de recuperación somete al organismo a una exigencia repetida. Aunque algunos cambios después de un partido son adaptaciones normales, su repetición durante meses puede transformarse en una carga biológica sostenida, relacionada con lesiones, menor rendimiento y consecuencias para la salud.

La competición intensa activa mecanismos musculares, inmunitarios y metabólicos. Marcadores como creatina quinasa, lactato deshidrogenasa, aspartato aminotransferasa, mioglobina o proteína C reactiva son útiles, pero por separado reflejan solo una parte del proceso. Una valoración integrada permite estimar la distancia entre el perfil fisiológico de cada jugador y su referencia inicial. Al combinar las desviaciones de 23 marcadores en un índice de perturbación sistémica, se obtiene una medida global de la carga acumulada.

Durante una temporada completa, este índice aumentó desde el periodo basal hasta las fases finales, sin diferencias entre posiciones de juego. La acumulación de estrés parece responder, por tanto, al calendario competitivo en conjunto. Las primeras alteraciones estuvieron dominadas por señales de daño muscular e inflamación. La creatina quinasa, la lactato deshidrogenasa, la aspartato aminotransferasa y, especialmente, la mioglobina se elevaron desde etapas tempranas. También aumentaron la proteína C reactiva, los neutrófilos y los monocitos, mostrando que el desgaste muscular y la activación inmunitaria avanzan de forma conectada.

En los últimos meses apareció un patrón más amplio, que incorporó indicadores metabólicos. La glucosa y el dióxido de carbono total adquirieron mayor peso al final de la temporada, lo que sugiere que los desequilibrios metabólicos podrían emerger como una manifestación tardía del estrés acumulado. Sin datos hormonales no se pueden establecer los mecanismos exactos, aunque podrían intervenir ajustes neuroendocrinos relacionados con la disponibilidad de combustible y el equilibrio ácido-base. Por ello, la vigilancia metabólica cobra especial importancia cuando la exposición se prolonga.

La mioglobina destacó como señal recurrente. Su aumento temprano tras la alteración de la membrana muscular y su relación con procesos oxidativos y mitocondriales la convierten en un complemento de los indicadores tradicionales. Los monocitos también mantuvieron una participación constante, compatible con su función en reparación tisular, señalización inflamatoria y recuperación tras esfuerzos excéntricos. Junto con el dióxido de carbono total, estos parámetros ofrecieron una visión más completa que varios marcadores convencionales aislados.

Las redes de correlaciones mostraron una reorganización progresiva de la respuesta fisiológica. Al inicio predominaban vínculos musculares y metabólicos; después crecieron las conexiones entre daño muscular, inflamación y metabolismo. El segundo trimestre, coincidente con la mayor exposición competitiva, presentó la mayor densidad de interacciones. En la fase final, el índice global se relacionó con mayor fuerza con creatina quinasa, mioglobina, aspartato aminotransferasa, proteína C reactiva, neutrófilos, monocitos y urea, señal de una respuesta sistémica integrada.

Este enfoque aún no permite predecir lesiones ni pérdidas de rendimiento y procede de una muestra de jugadores varones de un solo club. Tampoco recoge plenamente sueño, nutrición, carga psicológica, entrenamiento u hormonas. Aun así, respalda paneles integrados para orientar recuperación, rotación y gestión individual de cargas, evitando decisiones basadas en un único valor sanguíneo.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/07/Systemic-Degree-of-Perturbation-of-Plasma-Markers.pdf

Referencia completa del artículo:

Oliveira-de-Souza D, Gomes DV, Spineti J, Neto APF, Miranda H, Piazera BKL, Luzardo R, Queiroz ATL, Barreto-Duarte B, Andrade BB. Systemic Degree of Perturbation of Plasma Markers Reveals Cumulative Biological Stress Across the Competitive Season in Professional Soccer Players. Sports Med. 2026 Jun 22. doi: 10.1007/s40279-026-02470-z.

Ver fuente