Ejercicio y gasto energético – Fisiología del Ejercicio by Dr. López Chicharro
El gasto energético diario suma tres componentes: la energía consumida en reposo, la utilizada durante la actividad física y la termogénesis inducida por la dieta. Bajo una perspectiva aditiva, un incremento sostenido del movimiento eleva el gasto total sin exigir una reducción equivalente del metabolismo en reposo. Frente a ello, la hipótesis de un gasto energético restringido plantea que el organismo compensa parte de la energía invertida en actividad disminuyendo el gasto basal ajustado por composición corporal. De cumplirse plenamente esa compensación, el ejercicio tendría un efecto limitado sobre el gasto total y la prevención del aumento de peso.
La controversia tiene relevancia clínica y de salud pública, pero exige distinguir dos procesos. La compensación metabólica implicaría una reducción fisiológica del metabolismo en reposo; la conductual podría aparecer cuando una persona realiza ejercicio y luego se mueve menos o aumenta su ingesta. Confundir ambas respuestas puede atribuir al metabolismo cambios que dependen de la conducta. También deben considerarse masa libre de grasa, masa grasa, edad, sexo, condición física y condiciones de medición, pues todos modifican el gasto energético.
Los resultados apoyan la independencia entre el gasto de actividad y el gasto de reposo. Durante dos periodos de diez días, separados por una recuperación, un grupo de adultos elevó su actividad física aproximadamente un 28 %. Ese aumento, cercano a 250 kilocalorías diarias, incrementó el gasto energético total unas 272 kilocalorías por día, alrededor del 10 %, sin disminuir el metabolismo en reposo. La ausencia de cambios relevantes en peso y porcentaje de grasa refuerza la interpretación de que la mayor actividad no fue compensada mediante una reducción basal.
El mismo patrón apareció al comparar a 268 adultos con niveles de actividad diversos. Tras ajustar por composición corporal, edad y sexo, el gasto en reposo y el gasto ligado a la actividad mostraron una asociación prácticamente nula. Las pequeñas pendientes negativas tuvieron capacidad explicativa trivial y son compatibles con errores de medición o dependencias matemáticas entre variables calculadas a partir de los mismos componentes. Las diferencias en el gasto total parecen explicarse sobre todo por variaciones en actividad física, no por variaciones del metabolismo en reposo.
Esta conclusión no niega efectos transitorios, como un aumento temporal del consumo de oxígeno posterior al esfuerzo, ni que cambios prolongados en la masa muscular modifiquen el gasto de reposo. Tampoco descarta que periodos más extensos o condiciones extremas activen mecanismos reguladores aún mal definidos. Sin embargo, no aparece evidencia convincente de que dosis habituales de actividad física reduzcan sustancialmente el metabolismo en reposo ajustado por masa corporal.
Estimar el gasto de actividad restando el gasto de reposo al gasto total y después relacionar esas mismas variables puede generar correlaciones artificiales. La espirometría breve incorpora variaciones diarias, circadianas y técnicas que se amplifican al extrapolarlas a veinticuatro horas. Por ello, alimentación y ejercicio deben integrarse: la dieta suele tener mayor impacto ponderal a largo plazo, mientras que la actividad contribuye al gasto energético, ayuda a limitar la recuperación de peso y ofrece beneficios adicionales para la salud.
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Referencia completa del artículo:
Yegian AK, Pachus E, Redman LM, Heymsfield SB, Falkenhain K, Harris AR, Chacko SK, Wong WW, Lieberman DE. Longitudinal and cross-sectional evidence that daily resting and activity energy expenditures are independent in humans. J Physiol. 2026 Jun 25. doi: 10.1113/JP291108.