julio 7, 2026

Ejercicio y NLR: inflamación – Fisiología del Ejercicio by Dr. López Chicharro

Ejercicio-y-NLR-inflamacion-Fisiologia-del-Ejercicio-by-Dr.png

El ejercicio físico ocupa un lugar en la regulación de la inflamación, un proceso que, cuando se mantiene de forma crónica, participa en numerosas enfermedades frecuentes. La respuesta inmunitaria al esfuerzo depende de la intensidad, la duración, la repetición de las sesiones, el tipo de actividad y las características individuales. Una sesión aislada puede generar señales inflamatorias transitorias, especialmente cuando implica un estrés muscular considerable; en cambio, el entrenamiento sostenido suele favorecer una adaptación antiinflamatoria. Esta aparente contradicción puede comprenderse mediante la relación neutrófilos-linfocitos (NLR), un indicador sanguíneo que expresa el equilibrio entre la activación inmunitaria innata y la regulación adaptativa.

Los neutrófilos responden de manera temprana al estrés físico y al daño muscular, participando en la eliminación de residuos y el inicio de los procesos de reparación. Los linfocitos intervienen en la vigilancia inmunitaria y en una recuperación regulada. Cuando aumenta la proporción entre neutrófilos y linfocitos, puede reflejarse una respuesta inflamatoria o de estrés; cuando disminuye de manera sostenida, puede sugerir una mejora del equilibrio inmunológico. La NLR resulta especialmente útil porque se calcula a partir de un hemograma habitual, sin técnicas complejas ni costosas, y se ha vinculado con cuadros inflamatorios, cardiovasculares e infecciosos.

La evidencia disponible confirma que el momento de la medición es decisivo. Inmediatamente después del ejercicio agudo no aparece, en promedio, un cambio significativo en la NLR. Esta ausencia de variación no implica que el sistema inmune permanezca inactivo, sino que los cambios celulares y moleculares iniciados durante el esfuerzo pueden requerir tiempo para hacerse visibles en la sangre periférica. Entre una y tres horas después, la NLR aumenta de forma significativa. Este ascenso es compatible con una movilización de neutrófilos y una reducción relativa de linfocitos, fenómenos propios de una respuesta fisiológica al estrés y al daño muscular.

El incremento tardío no debe interpretarse automáticamente como perjudicial. En el contexto de una sesión aislada, representa una adaptación transitoria y dependiente del tiempo. Factores individuales y de contexto pueden modificar esta respuesta, aunque no explican por completo la variabilidad observada.

A diferencia de la reacción aguda, la práctica regular de ejercicio se asocia con una disminución de la NLR. Este patrón concuerda con la capacidad del entrenamiento para atenuar la inflamación de bajo grado, modular señales inflamatorias y mejorar el control inmunitario. La reducción parece más marcada en personas de mayor edad y en quienes presentan enfermedades crónicas o comorbilidades, grupos que suelen partir de un estado inflamatorio basal más elevado. También se observa una señal más consistente en investigaciones metodológicamente rigurosas, lo que refuerza la plausibilidad del efecto.

Pese a ello, los resultados deben interpretarse con prudencia. Existe una heterogeneidad considerable entre protocolos, poblaciones, intensidades, duraciones y condiciones de medición, y la certeza global de la evidencia es baja para el entrenamiento crónico y muy baja para la respuesta aguda. Aun así, el patrón general es coherente: el ejercicio aislado puede elevar temporalmente la NLR tras un breve retraso, mientras que el ejercicio mantenido favorece una reducción persistente de la inflamación sistémica.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/07/Change-in-Neutrophil-to-Lymphocyte-Ratio-after-acute-and-chronic-exercise.pdf

Referencia completa del artículo:

Khanzadeh S, Mohammadzadeh S, Fayedeh F, Shields RK. Change in Neutrophil-to-Lymphocyte Ratio after acute and chronic exercise: A Systematic Review and Meta-Analysis. J Appl Physiol (1985). 2026 Jul 2. doi: 10.1152/japplphysiol.00530.2025.

Ver fuente