abril 18, 2026

Cansado de pelotazos y con razón

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Los pelotazos hacen parte del juego, eso es irrefutable. Es más, hay “códigos no escritos” con los que se pueden anticipar, pero eso no los hace menos peligrosos, ni evita la frustración en quien los recibe. Esta semana Wilson Contreras ha sido noticia, no por el pelotazo que recibió de Brandon Woodruff, sino por la forma en que reaccionó y es que -al terminar el juego– dijo sin titubeos que la próxima vez que lo golpeen va a responder. ¿Es correcta su postura? Quizás no, pero sí que es comprensible.

Contreras ha recibido un total de 131 pelotazos a lo largo de su carrera de 11 años en Grandes Ligas; el único pelotero venezolano que fue golpeado en más ocasiones es Andrés Galarraga, con 178 en 19 campañas. Pero eso no es todo, 24 de esos 131 bolazos se los ha propinado Cerveceros, un equipo con el que compartió división durante los últimos 10 años, cuando defendió los colores de Cachorros y Cardenales. Ningún otro equipo lo ha golpeado tanto y Woodruff ha sido el autor de seis de esos incidentes. Cuando ponemos todo eso en perspectiva la reacción del inicialista es más que comprensible.

Estaba realmente molesto, tanto que luego protagonizó una polémica jugada. Tras un roletazo de Wilyer Abreu, se barrió con fuerza en segunda base y terminó golpeando al campocorto David Hamilton al punto que le rasgó el uniforme. Nadie dijo mayor cosa, pero se vio bastante mal, quizás un tanto desproporcionado. Pero hay que conocer la historia de Willson para entender. En 2024 recibió un total de 23 pelotazos, solo Randy Arozarena y Caleb Durbin fueron golpeados en más ocasiones, con 27 y 24, respectivamente. Esa fue además la segunda cifra más alta de su carrera, únicamente superada por los 24 de 2022.

Y al final fue un pelotazo el que le puso fin a su temporada 2024. El 24 de agosto, en un choque entre Mellizos y Cardenales, fue golpeado por una recta de 95 mph del también venezolano Pablo López y como resultado terminó con una fractura en el dedo medio de la mano derecha. Aquello puso fin a su contienda, que resultó ser la tercera más corta de su carrera, las otras dos fueron su año de novato en 2016 y la recortada por el Covid en 2019.

Después de ese año no volvió a la receptoría. Con el objetivo de mantenerse sano, comenzó un proceso de transición para jugar en la inicial, donde finalmente disputó 120 de los 135 compromisos en los que apareció el año pasado. Como inicialista fue convocado al Clásico Mundial y firmó con los Medias Rojas de Boston. Su historia detrás del plato terminó y eso, claro, trajo sus propios retos. Es necesario tomar en cuenta todo eso al hablar o juzgar su reacción, aunque honestamente creo que deberíamos quedarnos con lo que demuestra siempre, educación y respeto por el juego, no más.

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