Cines de verano en castillos medievales de España
Cuando el sol se pone en verano, el calor da un respiro. Lejos del aire acondicionado de los centros comerciales, es el momento en el que muchas calles recuperan esa costumbre tan mediterránea de salir con las sillas “a la fresca” a charlar, a jugar a las cartas o, simplemente, a compartir la vida sin mayores pretensiones. O, incluso, a gozar del clásico cine de verano.
Algunos pueblos de España dan un paso más allá y proponen, al anochecer, un plan muy sugerente: cambiar las habituales plazas por el frescor de un patio de armas o salas entre piedras centenarias para ver una película. Son proyecciones que dan una nueva vida a fortalezas medievales, donde las almenas ya no custodian soldados, sino historias del celuloide.
Son cines de verano envueltos en un escenario inolvidable. ¿Qué películas emitirán? Se puede consultar la cartelera en las webs de los espacios y ayuntamientos con días o semanas de antelación, pero generalmente están dirigidas a un público familiar.
El castillo de Trujillo (Cáceres)
Antes de 2025, el cine de verano de Trujillo proyectaba filmes en la plazuela de los Moritos, un bonito rincón del pueblo flanqueado por la iglesia románica de Santa María la Mayor, el palacio de Lorenzana y el monasterio de San Francisco el Real de la Coria. Ahora, se ha desplazado a un escenario, si cabe, aún más de película: la explanada del imponente castillo de Trujillo, uno de los conjuntos monumentales más espectaculares de Extremadura.
Entre finales de julio y agosto, se proyectan varios largometrajes en un recinto con sillas (aunque los espectadores se pueden llevar su propio asiento, si así lo desean). La fortaleza, de origen árabe y construida entre los siglos IX y XII, se alza sobre la parte más alta de la localidad: el cerro Cabeza del Zorro. Es un buen mirador de la dehesa que lo rodea.
Ya que estáis, merece la pena perderse en la plaza Mayor, presidida por la estatua ecuestre de Pizarro, y sus palacios renacentistas, como el de la Conquista. Aprovechad la velada para cenar la gastronomía típica del lugar, como unas migas extremeñas, un plato de jamón ibérico de bellota o un buen queso Torta del Casar en los mesones de piedra del casco histórico. Por otro lado, el cercano Parque Nacional de Monfragüe es una visita obligatoria para hacer una ruta de senderismo familiar, como el paseo guiado desde Villarreal de San Carlos.
El castillo de Requena (Valencia)
Como los antiguos habitantes del municipio, decenas de personas se refugian en el castillo de Requena las noches estivales de julio y agosto. No para protegerse de los ataques de invasores, sino para cobijarse en un lugar fresco y compartir una buena película. Todos los años tiene lugar en el patio de armas de la fortaleza mudéjar el ciclo “Cine a la fresca”. Es uno de esos eventos con el formato de toda la vida: se permite llevar bebida, la cena y un cojín.
El castillo de Requena está ubicado en la parte más alta del histórico barrio de La Villa. Construido en el siglo X, es de origen musulmán y su elemento más destacado es la torre del Homenaje, que hoy alberga un centro de interpretación sobre la historia del municipio. Uno de los planes ideales que podemos encontrar en Tierra Bobal, perfecto para maridar con una escapada vespertina a una bodega DO Utiel-Requena.
Otra idea para aprovechar la escapada a Requena que fascinará a las familias es viajar al subsuelo gracias a las Cuevas de la Villa. Se trata de un sorprendente recorrido laberíntico por galerías excavadas en la roca durante la época medieval. Hay una veintena de cuevas de origen musulmán que se empleaban como silos, bodegas, pozos o, incluso, fosas comunes. Son visitables y es una buena alternativa para refugiarse del calor del día, ya que se mantienen a una temperatura estable todo el año, entre 14 y 16 grados.
Quien busque más actividades refrescantes con un punto de adrenalina, puede acercarse al Parque Natural de las Hoces del Cabriel, donde se pueden practicar rutas familiares de senderismo y deportes náuticos como rafting o kayak, o darse un refrescante chapuzón en sus idílicas chorreras.
El castillo de San Romualdo en San Fernando (Cádiz)
Ubicado en el bullicioso trazado urbano de San Fernando, en Cádiz, el imponente castillo de San Romualdo representa una rareza histórica verdaderamente fascinante. Se trata de una antigua rábida o monasterio fortificado de origen islámico que destaca por su singular planta rectangular y sus sólidas murallas medievales. Es, además, el edificio más antiguo de San Fernando.
Aunque su historia está ligada a la defensa de la costa gaditana frente a las amenazas marítimas, hoy en día sus muros protegen algo muy distinto en verano: la fantasía, la imaginación y la cultura. Gracias al exitoso ciclo conocido como Famcine, su espacioso patio interior se transforma con el calor en una espectacular sala de cine al aire libre. El acceso es gratuito, por orden de llegada y hasta completar aforo. La programación está pensada para todos los públicos.
Antes de que se haga de noche y llegue la hora de ir al cine de verano, es un buen momento para disfrutar del atardecer en la playa de la Casería, un rincón con un gran magnetismo rural por sus casetas de pescadores de colores vivos y sus barcas. Cenar pescao frito, tortillita de camarones o probar el bienmesabe (cazón en adobo al estilo isleño) en uno de sus chiringuitos es todo un ritual veraniego; o en las terrazas de la calle Real, a un paso del castillo de San Romualdo. Sin salir del municipio, los amantes de la cultura y del flamenco pueden hacer la ruta de Camarón de la Isla: aquí está su casa natal, que es visitable, así como la mítica venta de Vargas, donde empezó a cantar de niño, y el Museo Camarón.
Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.