El juego fue justo con Andrés Machado
El beisbol, y el deporte en general, es tan pasional que puedes pasar de héroe a villano en cuestión de segundos. Un mal movimiento, un pitcheo o un swing, pueden cambiarlo todo. Al final es eso lo que hace del juego algo maravilloso y cada jugador tiene en sus manos la decisión de cómo encaras los tropiezos. El pasado 17 de marzo, en la Gran Final del Clásico Mundial, Andrés Machado vivió esa situación, pero la afrontó con carácter y siguió remando hacia lo que hoy es recordado como una gran victoria.
Con el juego 2-0, el derecho entró para buscar el último out del séptimo y, como ya era costumbre, resolver el octavo inning. Faltando un out para completar su cometido le hizo cuatro pitcheos malos a Bobby Witt Jr. y recibió un jonrón de 432 pies de Bryce Harper. La ventaja se desvaneció y en el estadio por primera vez en el juego se escucharon los fanáticos de EEUU. Pero Andrés supongo controlar sus emociones y encaró a Aaron Judge con mucho carácter, tres lanzamientos seguidos es la esquina interna fueron suficientes para poncharlo. Logró evitar que EE.UU se levantara por completo y le dio a Venezuela la oportunidad de conseguir la remontada que ya conocemos.
El carácter de Andrés fue determinante. Quizás muchos estaban pensando en el jonrón que Trea Turner le dio a Silvino Bracho en el Clásico Mundial pasado para dejarnos fuera en los cuartos de final, y temían que se repitiera la historia, pero él se mantuvo firme, hizo lo que tenía que hacer y confío en que sus compañeros. El desenlace fue justicia divina porque realmente él fue clave en el relevo venezolano durante todo el clásico. En los cinco juegos anteriores en los que vio acción completó 5.0 entradas en blanco y mantuvo una efectividad inmaculada.
El registro final cuenta que estuvo en seis de los ochos juegos que disputó Venezuela y completó seis entradas y un tercio, la mayor cantidad para un relevista criollo. Recibió en total cinco hits y esas únicas dos carreras del juego final, concedió tan solo un boleto y abanicó a 10 contrarios, un registro que únicamente superó el abridor Enmanuel De Jesús con 11. Su efectividad quedó en 2.84, pero su WHIP es un poco más honesto con 0.95. La verdad es que se comportó como un as y fue determinante en ese relevo final que hizo posible que Venezuela conquistara su primer título en el Clásico. Cumplió con todas las expectativas que generó una vez se supo que estaría disponible en el esquema de Omar López, porque sí, todos sabíamos de lo que era capaz.
En Japón, donde hace vida con los Búfalos de Orix, desde la campaña 2024, fue recibido como lo que es, un héroe. Y con esa etiqueta en el pecho y su reluciente medalla en el cuello se prepara para iniciar una nueva campaña en la tierra del sol naciente, siendo una evidencia clara de que el beisbol premia la tenacidad y siempre, siempre, te da la oportunidad de sobreponerte a las dificultades.