El pueblo que ayudó al Apolo XI a llegar a la Luna
“Houston, aquí Base de la Tranquilidad. El Águila ha alunizado”. Son las primeras palabras que dijo Neil Armstrong cuando pisó la Luna el 21 de julio de 1969. ¿Sabes dónde se escucharon por primera vez en el mundo? Pensarás que sería en la sede central de la NASA en Washington o quizás en el Centro Espacial Kennedy de Florida o en el Centro Espacial Johnson de Texas.
Pues no. Lo cierto es que el mensaje que marcó un hito histórico de la ciencia astronauta lo escuchó primero Carlos González, exjefe de operaciones de la NASA en España, desde la antena de Fresnedillas de la Oliva. Este pueblecito de la Sierra Oeste de Madrid, rodeado de encinas y vacas, tiene mucho que contarle al mundo: también es un lugar que se expresa con arte urbano y, recientemente, ha llegado al cine con un cortometraje en el que han participado buena parte de sus habitantes. Un destino, literalmente, de película.
De Fresnedillas de la Oliva a la Luna
A Fresnedillas de la Oliva, a 47 kilómetros de Madrid, lo puso en el mapa del mundo el Apolo XI y Neil Armstrong en 1969. La antena que operaba entonces en el pueblo estaba en la antigua Estación de Vuelos Espaciales Tripulados de la NASA (MSFN) y pertenecía al complejo espacial de Robledo de Chavela. Era una de las tres que formaba parte de la misión con la que el ser humano pisó la Luna por primera vez en la historia. Las otras dos estaban en California (EEUU) y en Camberra (Australia).
Todo tenía una explicación: las tres instalaciones estaban ubicadas de tal forma que permitían tener una cobertura de comunicación con la Luna durante las 24 horas. Así que la voz de Armstrong, si hubiera sido en otra hora, podría haberse escuchado primero en otro sitio. Pero fue entre los pinos, encinas, jaras y retamas de Fresnedillas de la Oliva, porque era la única estación de la red MSFN que tenía visibilidad en ese momento. El sonido tardó 1,3 segundos en llegar a la antena madrileña y otros 0,4 segundos para ser recibido en Houston.
Un año antes, Fresnedillas ya estaba en la órbita. Durante las fiestas navideñas de 1968, los astronautas Frank Borman, Jim Lovell y William Anders, tripulantes del Apolo 8, fueron los primeros en girar alrededor de la Luna. Enviaron la primera foto hecha por un ser humano de la Tierra vista desde la Luna. También la recibió la estación de la sierra de Guadarrama, que estuvo operativa de 1967 hasta 1985.
De todo aquello hoy queda el primer Museo Lunar de España. Exhibe material de la época como fotografías, trajes de astronautas, diplomas de participación en las misiones Apolo a la Luna, libros técnicos y una réplica del plan de vuelo del Apolo XI, entre otras curiosidades. Se realizan talleres interactivos, ideales para familias, así como visitas guiadas.
Arte callejero para devolver la vida a casas abandonadas
Fue el primer testigo de las palabras de Armstrong, aunque no es lo único que caracteriza a Fresnedillas de la Oliva. Sus inquietudes artísticas se aprecian rápidamente paseando por sus calles, a través de bonitos murales que recrean costumbres tradicionales, oficios e historias de sus habitantes. Se trata de la Ruta de las Casas Vivas, unas pinturas que hizo la artista madrileña Elena Parlange para dar vida a las viviendas abandonadas del casco urbano del pueblo.
Es una iniciativa para combatir el gris y la decadencia de los edificios no habitados en sus portones, ventanas y fachadas ciegas. A la ruta se le suma un juego de pistas que un hada esconde en cada uno de los cuadros, por lo que es un buen plan para hacer con peques. Merece la pena revisitar las pinturas por la noche, momento en el que se iluminan.
El cortometraje que convirtió a los habitantes de Fresnedillas en actores y actrices
Aún hay más vinculación de Fresnedillas de la Oliva con el arte. Esta vez, con el séptimo arte, a través del cortometraje de terror La costra pegacosa. La cooperativa La Caja Baja, formada por Caterina Rimelli, Nino Morante y Patricia Pastor, decidió que este rincón de la sierra madrileña era un buen escenario para rodarlo. Y qué mejores actores y actrices que el propio vecindario del pueblo.
La codirectora Rimelli cuenta a EscapadaRural que querían “crear un proyecto audiovisual de verdad con todo lo que implica”, es decir, hacer un casting, un rodaje profesional, una producción de calidad, etc. Eligieron el género de terror porque “daba juego para involucrar a más gente”. Así consiguieron que participara “casi todo el pueblo”, de una forma u otra: desde los actores y actrices (el propio vecindario), hasta talleres en los que niños y niñas han hecho sangre o personas mayores que han tejido la indumentaria del film.
Un grupo de cuatro intrépidos ladrones logra el golpe de sus vidas: roban un experimento secreto del corazón de un complejo de alta tecnología. Con el valioso botín en mano, se dirigen al remoto pueblo de Fresnedillas de la Oliva, donde les espera su contacto. Pero al llegar, una inquietante sensación les invade: los habitantes parecen estar aguardándolos con una siniestra expectativa.
Sinopsis de La costra pegacosa
El objetivo era cultural y pedagógico, “dinamizar la vida del pueblo”. Uno de los grandes logros, destaca Rimelli, es haber conseguido unir a personas que, en un lugar tan pequeño como Fresnedillas de la Oliva, estaban muy alejadas: “Hay una distancia muy amplia entre la gente autóctona, los autónomos que hemos venido de Madrid y a quienes nos llaman los hippies (se ríe) y las comunidades de marroquís o rumanos. Normalmente, no interactúan entre ellos. En la película, cada uno ha tenido su rol ficticio y ha sido una excusa para unificar sus mundos. Dar la posibilidad de conocerse a través del cine ha sido la gran satisfacción del corto”. Ese acercamiento, afirma, se ha mantenido con el tiempo.
La costra pegacosa ha aproximado un mundo tan lejano a Fresnedillas de la Oliva como es el del cine en el pueblo. Pero aquí ya estaban acostumbrados a ir lejos; tan lejos como a la Luna. El cortometraje es muy autorreferencial, por lo que muchos detalles no los captaremos las personas de fuera. Otros guiños son más fáciles de reconocer, como el que apunta a la sede de la NASA, la ruta de las Casas Vivas o las vacas que han formado parte de la vida y economía de sus gentes durante décadas.
Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.