junio 15, 2026

Gennady Golovkin ingresará al Salón de la Fama del Boxeo

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Gennadiy Golovkin siempre fue más de grandes golpes que de grandes palabras. Hablar era para boxeadores como Antonio Tarver.

Pero en el día de la ceremonia de ingreso al Salón de la Fama, incluso tipos como Tarver pueden tener problemas para que les salgan las palabras.

«Siempre dicen que soy bueno con el micrófono, pero no sé, esto va a ser difícil”, dijo Tarver el domingo.

Él y Golovkin lograron terminar sus discursos cerca del final de la ceremonia de la clase de 2026, que está siendo incorporado al Salón de la Fama Internacional del Boxeo en Canastota, Nueva York.

Golovkin terminó con marca de 42-2-1 y 37 nocauts como uno de los mejores pesos medianos en la historia del boxeo. Igualó el récord con 20 defensas consecutivas del título en la división de 160 libras, al conquistar su primer cinturón en 2010 y mantenerse como campeón hasta que Canelo Álvarez lo superó por poco en 2018 en su segundo combate taquillero.

El kazajo agradeció a su familia, a sus entrenadores, a su chef y a los directivos del Madison Square Garden, donde vivió algunos de los momentos memorables de su carrera.

“La paso muy bien con esta gente, el paso muy bien con mi familia del boxeo porque, como 35 años me mantuve en el boxeo, y esta es mi vida”, señaló Golovkin.

Nigel Benn, al igual que Golovkin también campeón en peso mediano y después en supermediano, donde tuvo el cinturón durante cuatro años, también fue incorporado tras terminar con 42-5-1 y 35 nocauts.

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Los hombres de corte Russ Anber y Jimmy Glenn, el árbitro Frank Cappuccino y el doctor Edwin “Flip” Homansky, quien se convirtió en apenas el segundo médico en ser incorporado, también ingresaron durante la ceremonia en el Turning Stone Casino.

Tarver (31-6-1, 22 nocauts) ganó uno de sus campeonatos de semipesado en 2004 cuando noqueó a Roy Jones Jr., quien durante mucho tiempo había sido considerado el mejor boxeador del deporte. Tarver venció a Jones en dos de sus tres peleas, pero su carisma ayudó a que se le conociera por mucho más que su éxito dentro del ring. Fue un destacado analista de boxeo en televisión y, de manera célebre, interpretó al campeón de peso pesado Mason Dixon en “Rocky Balboa”.

«Al deporte del boxeo, me salvaste la vida. Me das una identidad, me diste dirección y una plataforma para mostrarle al mundo quién era yo en realidad. El boxeo me enseñó resiliencia, valentía y el poder de creer en uno mismo cuando las dificultades siempre están en tu contra», afirmó Tarver.

Antes de convertirse en rivales, la controvertida derrota de Jones en una pelea por la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1988 ayudó a encaminar a Tarver hacia la grandeza.

«Cuando vi que al gran Roy Jones lo despojaron, hermano, no te puedo decir. Me levanté del sofá y corrí tres millas, y he estado corriendo desde entonces», añadió Tarver.

Anber trabajó en esa pelea como comentarista y recordó que se levantó de su asiento y dijo: “Van a despojar a Roy Jones”. Durante su extensa carrera en las esquinas, trabajó con grandes del boxeo como Oleksandr Usyk, Vasily Lomachenko y Deontay Wilder.

“He pasado 48 años sentado en un taburete de madera con un balde de acero a mis pies, una toalla sobre el hombro, un hisopo en la boca y un pegote de vaselina en el dorso de la mano, y ha sido el mejor asiento de la casa”, señaló Anber.

Naoko Fujioka, la primera campeona de Japón en cinco divisiones, que terminó con 19-3-1 y 7 nocauts, fue incorporada, junto con otra campeona, Jackie Nava, quien ganó títulos en gallo y supergallo en peleas consecutivas en 2005 para destacar una carrera de 40-4-4 con 16 nocauts.

Completaron la clase Jimmy Clabby, quien terminó con 86-21-23 y 46 nocauts antes de retirarse en 1923, y el periodista Kevin Iole y el fallecido locutor Alex Wallau, de la categoría Observer.

Golovkin, sonriente, disfrutó su tiempo con todos los que estaban en el escenario con ellos. Triple G incluso rechazó una petición para presumir que el evento era un “Big Drama Show”, su descripción de las actuaciones castigadoras que planeaba y que tan a menudo ofrecía.

«Hoy no. Hoy es un día diferente. Es un día especial para estos muchachos, no para mí», respondió.

AP

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