Hoy más que nunca los buenos somos más
“Destruidos… pero hay que salir (a trabajar), a dar lo mejor de uno”, dijo –al borde de las lágrimas– el receptor William Contreras, tan solo unas horas después del doblete sísmico que afectó a Venezuela el pasado miércoles 24 de junio. Hoy más que nunca esa frase nos representa a la mayoría. Especialmente hoy, que muchos deben volver al trabajo para cumplir con sus responsabilidades e intentar avanzar, como dicen por ahí, un día a la vez.
En honor a la verdad, nadie estaba preparado para lo que sucedió. Y nadie sabe exactamente cómo nos vamos a recuperar. Pero si hay algo que nos ha sostenido y nos invita a seguir de pie es la solidaridad de la mayoría, personas que también están afectadas, que tienen cosas que resolver o seres queridos que encontrar y aún así están ayudando a salvar vidas. Hay centros de acopio por todo el país, voluntarios trabajando día y noche, unos levantando escombros y asistiendo a los rescatistas, otros recibiendo donaciones para entregar algo, lo que sea, a quienes lo perdieron todo.
Hemos recibido a rescatistas de todas partes y también hemos sido testigos de cómo millones alrededor del mundo se han organizado para donar todo lo que se necesita, entendiendo que la emergencia va más allá del fin de semana, que la solidaridad no se nos puede agotar en un mes y que todos los días debemos encontrar alguna forma de avanzar.
“Quisiera estar allá y no puedo, pero eso no quiere decir que no pueda ayudar. Estamos aquí en las calles de Boston, tratando de conseguir al menos un dólar por persona y así ayudar a mi país”, dijo Willson Contreras (Boston), que a través de su fundación también está recibiendo donativos para Venezuela.
La fundación del receptor venezolano Elías Díaz también ha estado muy activa, enviando camiones con alimentos, medicinas, productos de higiene personal y agua a varias de las zonas afectadas. Gleyber Torres, Javier Sanoja y Jesús Luzardo también anunciaron que estarían trabajando para prestar asistencia al país. Y no solo son los peloteros, Tomás Rincón y Telasco Segovia estuvieron en el Parque del Este llevando carpas a quienes se han reunido ahí, porque perdieron su hogar o porque lo han dejado temporalmente por miedo, porque la tierra no deja de moverse. Parte de la selección nacional de baloncesto, que permanece en el estado Lara, ha estado también en centros de acopio.
Y hablar de los atletas que han dado un paso al frente para ayudar es solo ponerle una cara conocida a la solidaridad de millones, porque la verdad es que de los verdaderos héroes sabemos pocos; simplemente están, han estado desde el primer día. Ese es el venezolano al que tenemos que hacer noticia, no a los que se están aprovechando del dolor ajeno para obtener algún beneficio, porque sí, de esos también hay; la maldad existe. Pero –hoy más que nunca– hay que convencernos de que los buenos somos más.