¿La casa rural más medieval de España? El castillo del Moncayo donde aún nombran caballeros🏰
En 1986, un grupo musical de corte humorístico llamado Puturrú de Fuá llegó al éxito con su canción No te olvides la toalla cuando vayas a la playa. El estribillo era tan pegadizo como el mejor de los adhesivos y es posible que muchas personas aún lo canturreen cuando llega el momento de preparar la bolsa para ir, precisamente, a la playa. Lo que también es probable es que no sepan que su cantante, Curro Fatás, es ahora el comendador de un edificio medieval reconvertido en alojamiento rural: el Castillo de Añón.
Un castillo del siglo XIII de la Orden de Malta
“Cuando dejamos el grupo en 2010, monté junto con mi compañera, Susana, un obrador de mermeladas gourmet en Trasmoz (Zaragoza) –dice Fatás a EscapadaRural– el único pueblo del mundo cuyos habitantes están excomulgados y malditos por la Iglesia desde el siglo XIII”. Desde ese momento, se quedó fascinado por la magia del Moncayo y cuando se “topó” con el Castillo de Añón no dudó ni un segundo en aceptar la oferta que le hicieron para alquilarlo hace ya diez años.
El edificio se construyó como castillo de frontera en el siglo XIII por la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan, también conocidos como los caballeros de la Orden de Malta. “Estuvieron aquí la friolera de seis siglos porque explotaban una mina de hierro muy productiva”, sostiene el entrevistado. Cuando se agotó el material abandonaron el castillo, que pasó a manos del obispado de Tarazona. Entonces se convirtió en una casa de ejercicios espirituales para seminaristas hasta que, en 1975, lo compró la familia Serrano, quienes se embarcaron en la ardua tarea de restaurarlo.
“Fue un trabajo de más de 40 años. Primero lo llevó el padre y luego el hijo, Pedro, un cardiólogo zaragozano. La familia invirtió años de ilusión, de esfuerzo y de dinero para darle el confort del siglo XXI a un edificio del siglo XIII, respetando su esencia”, afirma Fatás. En la actualidad allí trabajan cuatro personas y los huéspedes tienen a su disposición “doce habitaciones, incluidas dos suites, y varias salitas. También el salón de Los Cazadores y el de Las Armaduras, amén de un maravilloso patio de armas”, desgrana Fatás, que desvela cuál es su rincón favorito: “El mirador almenado de la torre. Son 360 grados de vistas espectaculares, con el Moncayo para ti solo y una quietud maravillosa”.
Bodas, eventos temáticos y catas de vino cantadas
El alojamiento está abierto durante todo el año (en invierno de viernes a domingo) y acogen aproximadamente a un millar de clientes, sobre todo parejas y grupos de amigos. A veces también les han alquilado el castillo entero a colectivos tan curiosos como “masones (tres veces ya) o templarios”, así como personas que quieren celebrar “bodas pequeñas o de oro, por ejemplo”, afirma Fatás. En ‘temporada baja’ la clientela suele ser nacional, pero en verano reciben a personas de todas las partes del mundo: Estados Unidos, Canadá, China, Europa, Argentina o Colombia. “Internet ha revolucionado la forma de viajar. Y hacemos media docena de eventos temáticos al año (juegos de rol, magia, etc.), además de catas de vino cantadas por mí, las Catas Cantatas”.
Ese no es el único espectáculo que realiza el responsable del castillo, que aunque ya no se dedica a la música, no ha perdido la vertiente creativa de su personalidad: “Para mí es algo consustancial el ‘hacer comedias’. Hago una visita guiada tras el desayuno en la que les explico la historia del castillo, les cuento leyendas, les recito poemas, les enseño la iglesia, les canto… Y a los niños que lo desean les nombro caballeros o caballeras en el salón de las armaduras vestido de comendador”. Pocos sitios mejores para recibir semejante honor (aunque sea ficticio) que una fortaleza medieval real, que ha visto durante siglos cómo se comportaba la sociedad de cada época. De caballeros a catas de vino pasando por religiosos ejercitando su espiritualidad. Casi nada.
Qué ver en los alrededores
Al estar situado a las puertas del Parque Natural del Moncayo, muchos de sus huéspedes son aficionados al senderismo. De hecho, el castillo tiene un lema que es ‘Para Caballeros y Damas Andantes’. Fatás desarrolla que “es un enclave único porque a menos de media hora de coche tienen el parque natural, el monasterio cisterciense de Veruela, la ciudad renacentista de Tarazona y a una hora la ciudad de Soria o el desierto de las Bardenas Reales. Y, por supuesto, Trasmoz, el pueblo excomulgado, que está a tan sólo diez minutos. No se puede pedir más”.
En la propia web del alojamiento se ofrecen diversas opciones de actividades. De hecho, el comendador ha elaborado una ‘pequeña guía turística de emergencia’ llamada Mágico Moncayo para que sus clientes no gasten el tiempo en aburrirse. Además de los lugares que ha comentado anteriormente, también recomienda una visita a Borja para ver el famoso Ecce Homo del santuario de la Misericordia de Borja, obra de Cecilia Giménez; el pueblo de Bureta y su bosque encantado o Los Fayos y su visitable cueva de Caco.
Los huéspedes tienen un descuento especial en la piscina municipal que se encuentra a 10 minutos caminando desde el castillo. Asimismo, también se pueden hacer rutas en segway con guía especializado, que salen desde Litago, a unos 10 minutos en coche desde el Castillo de Añón. Aunque, realmente, vivir la experiencia de dormir en un lugar en donde han pasado tantas cosas históricas, ya es lo suficientemente emocionante como para acercarse hasta allí.
Soy periodista y escribo sobre cosas que importan en sitios que interesan desde hace más de una década.