mayo 5, 2026

Las enfermedades del corazón, primera causa de muerte en las mujeres – Salud y Medicina

Las-enfermedades-del-corazon-primera-causa-de-muerte-en-las.png

Anivel mundial, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en las mujeres, incluso  por encima de otras como el cáncer. Es un dato llamativo porque son patologías que habitualmente se perciben como una mayor amenaza para los hombres. Pero hay que tener en cuenta que en ellas suelen manifestarse en edades más avanzadas, aproximadamente 10 años más tarde que en los varones, lo que conlleva un peor pronóstico por las comorbilidades asociadas y provoca que la mortalidad se dispare.

Por ello, es crucial que las mujeres tomen conciencia y el ámbito sanitario les preste más y mejor atención, desde la prevención hasta el diagnóstico y el tratamiento.

A los factores de riesgo tradicionales, las mujeres suman otros biológicos específicos. Complicaciones del embarazo (diabetes gestacional, preeclampsia, etc), la menopausia y patologías como el síndrome de ovario poliquístico o la endometriosis aumentan el riesgo cardiovascular, por lo que es imprescindible tener en cuenta la historia ginecológica y obstétrica.“Los cambios hormonales influyen en la salud cardiovascular a lo largo de la vida. A las mujeres jóvenes, los estrógenos les otorgan cierta protección hormonal, ya que contribuyen a mantener una mayor elasticidad vascular y un perfil lipídicomás favorable. Pero este efecto desaparece progresivamente con la menopausia. A partir de ahí, el riesgo cardiovascular aumenta notablemente y tiende a igualarse, o incluso a superar, al de los hombres. Además, el embarazo puede actuar como un marcador precoz”, explica Soledad Ojeda, cardióloga Intervencionista del Hospital Reina Sofía de Córdoba y vicepresidenta electa de la Sociedad Española de Cardiología. La experta puntualiza que, en cuanto a patologías concretas: “Aunque la causa más habitual de la cardiopatía isquémica en ambos sexos es la aterosclerosis, las mujeres presentan con mayor frecuencia formas distintas, como la cardiopatía isquémica no obstructiva, que puede llegar a ser hasta cinco veces más común en ellas. También existen entidades claramente predominantes en mujeres como la disección coronaria espontánea, la principal causa de infarto en mujeres jóvenes”.

Por último, hay diferencias en los síntomas. En ellas, al dolor torácico, que es el síntoma más común en el infarto agudo de miocardio, le suelen acompañar otros más “sutiles” como fatiga intensa, dificultad para respirar, náuseas y molestias en la espalda, el cuello o la mandíbula.Por eso se pueden confundir con problemas digestivos, ansiedad o estrés, lo que hace que se produzca un retraso diagnóstico que empeora el abordaje de la enfermedad, con riesgo de complicaciones graves.

Un abordaje más eficaz

El retraso en el diagnóstico femenino de patologías tan severas como el infarto de miocardio o la insuficiencia cardiaca es una de las principales causas de esta brecha de género, pero la falta de aplicación de tratamientos adecuados también es un obstáculo a vencer. Según Ojeda, “hay estudios que demuestran que las mujeres reciben menos tratamientos efectivos y se siguen menos las recomendaciones de las guías de práctica clínica. Por ejemplo, toman menos estatinas y a una dosis inferior, y son remitidas con menor frecuencia a los programas de rehabilitación cardiaca, de eficacia contrastada”.Todo ello hace que tengan más probabilidades que los hombres de reingresar y de fallecer.

Además, hay que destacar que la mayoría de los estudios sobre estas enfermedades se han centrado en pacientes masculinos; los datos indican que menos del 30% de los participantes en los ensayos clínicos son mujeres, lo que limita el conocimiento adaptado a su realidad.

En definitiva, “solo a través de la investigación y la educación podremos mejorar su abordaje, aumentar la conciencia social, reconocer sus particularidades clínicas y avanzar hacia una medicina más equitativa, donde el sexo deje de ser un factor de desigualdad en la salud”, concluye la experta. A. L.. Madrid

Ver fuente