Representar a Venezuela es un sueño hecho realidad
A lo largo de los últimos ochenta y cinco años, la juventud beisbolera venezolana ha perseguido el sueño de llegar al máximo nivel, empleando como plataforma el uniforme de la selección nacional.
Esos 29 peloteros, que entre el 6 y el 17 de marzo pasados, se fajaron contra representaciones de siete países en el loanDepot Park de Miami y consiguieron la máxima satisfacción de alzar la copa de campeones de la sexta edición del Clásico Mundial, concretaron el alcance de una meta que el país no celebraba con tanta euforia desde 1941, cuando por primera vez el nombre de Venezuela fue colocado en el mapa mundial por aquel equipo que puso a vibrar a todo el país, al coronarse ante ocho rivales en la que fue apenas la cuarta de 39 ediciones de la Serie Mundial de Beisbol Amateur y la Copa Mundial de Beisbol, que se disputaron bajo el auspicio de la Federación Internacional de Beisbol entre 1938 y 2011.
En el grupo de los monarcas de este año, el lanzador Ricardo Sánchez y el infielder Luis Arráez registraron un curioso caso de colgarse medallas doradas en esta oportunidad y hace 14 años, en la primera edición de la Copa Mundial Sub-15, celebrada en México 2012. El zurdo carabobeño ganó en aquella oportunidad el trofeo de Jugador Más Valioso y el artillero yaracuyano bateó de 15-6 para average de .400, y lanzó blanqueada de siete innings con cinco hits permitidos y siete ponches ante Brasil.
Es bien cierto que se trata de dos tiempos históricos bien diferentes entre las hazañas de los ídolos del 41 y los héroes del 26. Eso no está en discusión. En aquel entonces en Venezuela apenas teníamos 15 años jugando torneos de primera división y la cosecha de nuestros representantes en las Grandes Ligas se limitaba a las tres temporadas que tenía Alejandro “Patón” Carrasquel con los Senadores de Washington.
Nada que ver, por ejemplo, con el aporte de más de 500 peloteros criollos que siguieron la huella de Carrasquel y toda la exitosa trayectoria de más de ochenta años acumulados por la Liga Venezolana de Beisbol Profesional.
De copas mundiales a MLB
No son muchos los jugadores venezolanos que alcanzaron la categoría de bigleaguers después de intervenir en competencias amateur a nivel internacional. Aunque no existe un registro oficial para precisar con exactitud el número exacto, apelamos a la memoria previa a la aceptación de profesionales desde los Juegos Olímpicos de Sidney-2000.
Jesús “Chucho” Ramos fue el único miembro de los campeones del 41 que llegó a las ligas mayores, brevememte, con Cincinnati en 1944.
En 1945, cinco años antes de estrenarse con los Medias Blancas de Chicago, Alfonso “Chico” Carrasquel formó parte del equipo que ganó la serie Mundial de ese año en Caracas.
Pompeyo Davalillo asistió a las series mundiales amateur de México 1951 y La Habana 1952 antes de debutar con Los Senadores Washington en 1953.
Luis Aparicio jugó como jardinero de la selección venezolana que ganó medalla de plata en el mundial amateur de Caracas en 1953 y de allí dio el salto al profesional y a Cooperstown.
Antonio Armas destacó en el Mundial de Cartagena, Colombia en 1970, meses antes de firmar con los Piratas de Pittsburgh y despachar 251 cuadrangulares en su carrera de 14 años en MLB entre 1976 y 1989.