Una transformación brillante e inesperada
Ante las críticas siempre existen dos opciones, lamentarte y renegar o asumirlas y enfocarte en resolverlas. Para la segunda se necesita coraje y mucha disciplina, pero -creeme- vale la pena. El ejemplo perfecto es Luis Arráez, el tres veces campeón bate que fue a la agencia libre y no pudo conseguir el contrato multianual que soñaba porque ser supuestamente un jugador de una sola herramienta. Los Gigantes de San Francisco le ofrecieron un pacto de un año y 12 millones de dólares y, aunque era mucho menos de lo que se esperaba, él aceptó con la condición de que lo dejasen volver a la segundabase. El pactó se selló y la transformación comenzó.
Arráez, de 29 años, llegó a la bahía con un objetivo: mejorar su defensa de la mano del legendario Ron Washington, coach de infield. Su método es bien conocido y su ojo clínico le permite reconocer que es lo que debe ajustar cada jugador. Identificó rápido las debilidades de Arráez, el tiempo que le tomaba dar el primer paso y la posición de los pies al recibir la bola fue lo primero que atendieron para conseguir la consistencia deseada. Luego de un mes sorprendió a propios y extraños, haciendo las jugadas de rutina y esas que hacen poner de pie a los fanáticos en los estadios.
Y no, no es romanticismo. Es una realidad. El de San Felipe pasó de ser catalogado como un «mal guante» a liderar las categorías defensivas que importan en la actualidad. Ahora mismo, registra nueve OAA (outs por encima del promedio), la mejor marca de la Liga Nacional, misma que posee Pete Crow-Armstrong, Guante de Oro en el jardín central. En ese sentido, el único que está en un nivel superior es Bobby With Jr. (Reales) con 10. En lo que a carreras salvadas (DRS) se refiere, Arráez tiene +6, el segundo mejor registro del viejo circuito, solo superado por Crow-Armstrong. No hay actualmente un mejor infielder que el venezolano.
Tras seis semanas de acción suma 287 innings y un tercio como camarero de los Gigantes, un poco más del triple de los que sumó la contienda pasada, cuando defendió la segunda almohadilla de los Padres solo en 82 entradas. De momento, no ha cometido ningún error, ha participado en 24 dobleplays y ha facturado 110 asistencias. Su promedio de fildeo es un perfecto 1000. Si la temporada terminase hoy estaría entre los candidatos al Guante de Oro algo que no consigue desde el comienzo de su carrera, cuando jugaba con los Mellizos de Minnesota. Y todo esto lo ha logrado sin descuidar su producción ofensiva.
Está bateando .316 con 42 inatrapables, ha empujado 11 carreras y ha anotado 14. Su lectura de la zona de strike sigue siendo élite, se ha ponchado solo seis veces en 133 turnos al bate, ningún otro -entre los bateadores calificados- ha fallado menos. Es el mejor bate de San Francisco y entre los venezolanos tiene el segundo mejor average, solo superado por Ildemaro Vargas, que ya sabemos tuvo un mes de abril sobrenatural.