Vivir el auténtico solsticio de verano (sin hogueras)
Olvidemos por un momento las hogueras de San Juan del 23 de junio. El verdadero espectáculo comienza dos días antes, cuando el sol alcanza su cénit y entabla un diálogo milenario con la piedra. El solsticio de verano es la excusa perfecta para descubrir la cara más fascinante de nuestra geografía rural, esa donde la luz se cuela en cámaras funerarias, ilumina cuevas sagradas o marca el ritmo en yacimientos de la Edad del Bronce.
Del festival de Almendralejo al silencio megalítico de Valencia de Alcántara, vamos a hacer una ruta arqueoastronómica que nos hará ver (y vivir) el 21 de junio con otros ojos. Y es que el solsticio de verano, que es el día más largo del año, ha tenido muchas interpretaciones a lo largo de la historia en diferentes culturas y ha ido de la mano de fiestas y rituales vinculados a la agricultura o a la fertilidad.
La celebración del sol del dolmen de Menga (Antequera, Málaga)
El Sitio de los Dólmenes de Antequera (Málaga), que está declarado patrimonio mundial por la UNESCO, es un verdadero muestrario de megalitos vinculados a la astronomía, cada uno orientado hacia una dirección diferente. De hecho, han desarrollado su propia agenda de eventos: las celebraciones del sol y de la luna. Los festejos relacionados con el ‘astro rey’ en el solsticio de verano tienen lugar en el dolmen de Menga los días 20, 21 y 22 de junio, con la iluminación del lateral norte del monumento. A diferencia de otros dólmenes que miran al amanecer, este está orientado hacia el perfil antropomórfico de la peña de los Enamorados. Para ver este fenómeno hay que madrugar, ya que es a las 6.45 horas de la mañana.
Aprovecha la visita del inicio del verano para asistir también a una de las celebraciones de la luna, que son visitas guiadas nocturnas a los monumentos megalíticos de Menga y Viera. Se organizan desde mediados de junio hasta mediados de septiembre de 20h a 22h. La asistencia a cualquiera de estos eventos es gratuita, pero requiere una reserva previa a través de la plataforma ARES de la Junta de Andalucía y tiene un aforo limitado por razones de conservación.
Fiesta del solsticio en Castillejo de Bonete (Terrinches, Ciudad Real)
En el yacimiento arqueológico del Castillejo de Bonete el solsticio de verano no es una fecha más en el calendario. Este complejo de túmulos ubicado en Terrinches fue diseñado hace 4.000 años para que, durante el ocaso más largo del año, los últimos rayos de sol se alineen perfectamente con sus corredores y cámaras funerarias, iluminando las tumbas del lugar.
Cada año se celebra una jornada de puertas abiertas que propone vivir una experiencia de arqueoastronomía pura en el Campo de Montiel. Lejos de las multitudes, el protagonista no es el fuego, sino el silencio y la luz dorada que baña la piedra caliza. Un verdadero santuario solar de la Edad del Bronce que sigue su curso con el paso de los milenios, una cita ideal para los viajeros que buscan misticismo con base científica. Debido a la fragilidad de este Bien de Interés Cultural, el acceso es limitado y requiere reserva previa.
Conjunto megalítico de Valencia de Alcántara (Cáceres)
En la frontera invisible que dibuja “La Raya” en Cáceres, se alzan los dólmenes de Valencia de Alcántara, uno de los conjuntos megalíticos más importantes de Europa. En este caso, no hay un evento concreto, pero quienes huyen de las verbenas estivales —o buscan un complemento más tranquilo— pueden hacer una visita por libre, siguiendo la red de senderos que une sus 41 dólmenes.
Durante el solsticio de verano, el diseño de estas estructuras de la Edad del Cobre revela su verdadera función. Hay sepulcros emblemáticos como «La Huerta de las Monjas» o «El Melitón» donde la orientación no es azarosa: durante el amanecer del 21 de junio, el primer rayo de sol penetra con precisión por el corredor de granito para llegar hasta el fondo de la cámara funeraria, un fenómeno que los expertos interpretan como un rito ancestral de regeneración y vida.
Festival del solsticio de verano en Almendralejo (Badajoz)
En el corazón de la Tierra de Barros, Almendralejo propone una forma distinta de recibir el verano: maridando arqueología con los mejores vinos de la zona. El epicentro es el yacimiento arqueológico de Huerta Montero, una joya del Calcolítico que, aunque es mundialmente famosa por su precisión astronómica durante el solsticio de invierno, también alberga efectos solares producidos por el de verano.
Cada junio este enclave prehistórico se transforma en un escenario cultural con el Festival del Solsticio de Verano de Almendralejo, un homenaje a la luz y a la fertilidad de la tierra. Se celebra la llegada de la época estival con música en directo, actuaciones teatrales, catas de vino del Ribera del Guadiana y visitas guiadas. Ver caer el sol sobre los viñedos que rodean el yacimiento, copa en mano, ofrece una perspectiva diferente de una efeméride que brinda por la abundancia de la cosecha que está por venir.
El «reloj de luz» en Risco Caído (Gran Canaria)
Acabamos cruzando el Atlántico para ir hasta las entrañas volcánicas de Gran Canaria, concretamente al Paisaje Cultural de Risco Caído. No nos vamos tan lejos por capricho: es un destino que fue declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO, entre otras cosas, por su templo astronómico.
Y es que aquí el solsticio de verano se manifiesta de forma asombrosa en la Cueva C6, un almogarén o lugar sagrado excavado en la toba. A diferencia de los monumentos exteriores, este es un “reloj de luz” que funciona como una cámara oscura prehistórica. A través de un orificio diseñado con precisión matemática en la cúpula, los rayos del sol penetran proyectando un haz que recorre las paredes repletas de grabados de triángulos púbicos, que es el símbolo ancestral de la fertilidad.
A medida que el sol avanza, este triángulo de luz se desplaza sobre los grabados como una aguja horaria, marcando el inicio de los ciclos agrícolas. Es un espectáculo de luces y sombras que convierte la roca en una especie de película milenaria. Debido a la extrema fragilidad del entorno, el acceso a la cueva original está restringido, pero el Centro de Interpretación en Artenara ofrece una réplica exacta donde vivir esta experiencia.
Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.