agosto 1, 2026

Yulimar logró el salto de oro hace un lustro

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Con apenas 25 años y en sus segundos Juegos Olímpicos, la venezolana Yulimar Rojas dejó una huella imborrable o mejor dicho, un salto que todavía es insuperable, logrado durante la cita de Tokio 2020 que se celebró un año después ante la incertudible mundial que generó la efermedad Covid-19.

Han pasado 5 años de aquella noche mágica cuando la saltadora triple eclipsó la contienda nipona con una ejecución de 15.67 metros, marca que hoy sigue siendo un récord casi que imbatible – por el nivel que exhiben sus rivales – que en ese momento valió una medalla de oro histórica para su país.

Rojas se convirtió el 1 de agosto de 2021 en la primera mujer criolla que conseguía tal hazaña. Para entonces, solo tres compatriotas habían subido a lo más alto de un podio en JJ.OO: el boxeador Francisco “Morochito” Rodríguez (México 68), el taekwondista Arlindo Gouveia (Barcelona 1992) y el esgrimista Rubén Limardo (Londres 2012).

La gesta representó además para el atletismo venezolano la primera dorada en estas lides y la tercera presea en general. Antes de Yulimar, que rozó la gloria en Río 2016 con una plata más que meritoria (14.98 m), solo el zuliano Asnoldo Devonish había estado en la premiación, curiosamente también del salto triple con un vuelo de 15.52 m, durante la justa escenificada en Helsinki 1952.

Lo cierto es que hace un lustro, Yulimar Rojas llegó a Japón con la etiqueta de “Reina”, pues ya había patentado su calidad en los campeonatos mundiales de Portland 2016, Londres 2017, Briminghan 2018, Doha 2019, y los Juegos Panamericanos de Lima 2019, donde prácticamente no tuvo oponentes en la pista.

Tal palmarés le otorgó el título de favorita para obtener el oro en Tokio y desde el primer salto así lo reflejó. Arrancó su actuación en el Estadio Nacional con 15.41 m para imponer una nueva marca olímpica que estaba en poder de la camerunesa Francoise Mbango Etone (15.39 m). En su segundo turno, Rojas bajó a 14.53 m, mientras que su tercer salto fue anulado por el juez al pie de arena.

Luego de tomar aire para la segunda mitad de su presentación, Yulimar recuperó su nivel con 15.25 m en su cuarto turno, luego firmó 15.26 m, dejando lo mejor para el cierre de la competencia, cuando millones de venezolanos se frotaban las manos en medio del nerviosismo que para nada sintió nuestra representante, quien, por el contrario, motivó al público con aplausos y con gritos se alentó a sí misma.

Con esa misma energía, que siempre le caracteriza, afrontó su último vuelo y por si fuera poco logró uno de 15.67 m, que dejó atrás los 15.50 m que por 26 años ostentó como récord mundial la ucrania Inessa Kravets.

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Yulimar no sólo aseguró una medalla de oro, también le puso sello a una marca que un año después elevó a 15.74 m en el Mundial bajo techo de Belgrado, Serbia. Hasta ahora ninguna oponente a puesto en peligro dicho récord, de hecho, pocas triplistas han podido dominar los 15.00 m con la solvencia de la venezolana.

En esa final en Tokio, la acompañaron en el podio la portuguesa Patricia Mamona, que fue segunda con 15.01 m, y la española Ana Peleteiro, que quedó en tercer lugar con 14.88 m. Esta última compañera de entrenamientos de Yulimar bajo la tutela del cubano Iván Pedroso.

Sin miedo al éxito y con la convicción de llegar más lejos, Rojas se fijó desde ese momento trabajar por alcanzar algún día los 16.00 m, está cerca y el talento lo tiene, pero solo falta saber si el físico le responde y la presión de rivales que vienen en ascenso se lo permiten. Ya no es tan joven como en Japón, aunque se aferra a toda su experiencia.

También superó la adversidad

La defensa de la presea dorada no fue posible debido a que la nacida en Caracas y desarrollada en Puerto La Cruz anunció en abril de 2024 que por la ruptura y posterior cirugía del tendón de Aquiles de su pierna izquierda, no podría participar en la cita olímpica de ese año en París.

La noticia no sólo sacudió al atletismo mundial, sino también a la delegación nacional que veía en Rojas como candidata segura para revalidar la corona. Asumiendo el despecho por su ausencia en el evento universal, tocó esperar su pronta recuperación para verla de nuevo en la arena, como en efecto sucedió en marzo del pasado año durante la disputa del Trofeo Ciudad de Salamanca, en España, donde actuó en salto de longitud.

Fue en septiembre del mismo año que regresó a su prueba predilecta, el salto triple, mostrando que estaba lista para el alto nivel, al lograr 14.76 m para un meritorio bronce en el Mundial de Tokio. Días después saltó 14.38 m para ganar la Liga Nacional de Atletismo, en Caracas. Su más reciente competencia fue en marzo de 2026 en el Mundial de pista cubierta, en Polonia, donde logró una plata con sabor a campeona.

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