Fitness y salud cardiovascular – Fisiología del Ejercicio by Dr. López Chicharro
La aptitud cardiorrespiratoria (CRF) representa la capacidad integrada de los sistemas cardiovascular, respiratorio y metabólico para suministrar y utilizar oxígeno durante el ejercicio. Aunque habitualmente se expresa mediante el consumo máximo o pico de oxígeno (VO₂max/VO₂peak), constituye un fenómeno fisiológico multidimensional que también puede evaluarse a través de variables como la eficiencia ventilatoria, la respuesta ventilatoria al ejercicio o el rendimiento alcanzado durante una prueba de esfuerzo. Esta perspectiva es relevante porque el VO₂max, por sí solo, no refleja todos los componentes funcionales asociados al transporte y utilización del oxígeno.
La importancia clínica de la CRF ha aumentado considerablemente. Una baja aptitud cardiorrespiratoria constituye un potente factor de riesgo de enfermedad cardiovascular y mortalidad, hasta el punto de mostrar una capacidad predictiva comparable o superior a factores de riesgo modificables tradicionales como tabaquismo, hipertensión o hipercolesterolemia. Por ello, la valoración de la CRF ha sido propuesta como un auténtico “signo vital” clínico. Sin embargo, además de su conocida asociación con la salud futura, resulta especialmente interesante determinar si puede utilizarse para identificar enfermedad presente o para discriminar qué pacientes presentan mayor probabilidad de sufrir acontecimientos adversos.
La evidencia disponible indica que la CRF posee una capacidad diagnóstica moderada-alta para identificar riesgo cardiovascular, así como enfermedad coronaria y determinados trastornos mitocondriales, mientras que presenta una elevada capacidad pronóstica para predecir eventos cardiovasculares graves en pacientes con insuficiencia cardiaca. Su utilidad clínica resulta particularmente atractiva porque muchas de estas evaluaciones son relativamente económicas, no invasivas, bien toleradas y fácilmente implementables.
En pacientes con insuficiencia cardiaca, variables obtenidas durante la ergoespirometría, especialmente la pendiente VE/VCO₂, la eficiencia del consumo de oxígeno y determinados patrones de oscilación ventilatoria, pueden aportar una capacidad pronóstica similar o incluso superior al VO₂peak. Una ventaja relevante es que algunas de estas variables pueden determinarse durante ejercicio submáximo, evitando la necesidad de alcanzar esfuerzos máximos y facilitando su aplicación en determinados pacientes.
También destaca la utilidad de las pruebas de lactato durante el ejercicio para detectar enfermedades mitocondriales. Tanto los protocolos con carga absoluta como aquellos ajustados a la capacidad física individual muestran utilidad diagnóstica. Los primeros parecen ofrecer mayor sensibilidad, mientras que los protocolos relativos pueden proporcionar una mejor discriminación global. Esta relación probablemente se explica porque el deterioro de la fosforilación oxidativa constituye un elemento central de estas enfermedades, haciendo que la respuesta metabólica al ejercicio esté estrechamente vinculada a su fisiopatología.
Desde una perspectiva práctica, no existe una única prueba de CRF óptima para todas las situaciones. La elección debería considerar la finalidad clínica, características del paciente, recursos disponibles, tolerancia al esfuerzo y equilibrio entre precisión diagnóstica y factibilidad. Las pruebas máximas proporcionan información detallada sobre síntomas y causas de intolerancia al ejercicio, mientras que las submáximas pueden identificar umbrales fisiológicos suficientes para estratificar el riesgo y prescribir ejercicio individualizado. La sensibilidad y especificidad deben interpretarse asimismo según se pretenda descartar enfermedad, confirmarla o seleccionar pacientes que requieran exploraciones adicionales.
En conjunto, incorporar sistemáticamente la CRF a la práctica clínica podría mejorar la estratificación del riesgo, detección precoz de alteraciones y personalización del ejercicio. No obstante, la evidencia sigue siendo desigual: resulta especialmente sólida para los trastornos mitocondriales y prometedora para la insuficiencia cardiaca, pero menos concluyente en enfermedad coronaria, diabetes tipo 2 y población pediátrica. La baja calidad metodológica de buena parte de la evidencia disponible obliga a interpretar estos resultados con prudencia y refuerza la necesidad de investigaciones que comparen pruebas máximas y submáximas, diferentes indicadores de CRF y poblaciones clínicas y aparentemente sanas más diversas.
Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/08/Detecting-Cardiovascular-Risk-and-Mitochondrial-Disorders.pdf
Referencia completa del artículo:
Fraser BJ, Gower B, Stanesby O, Magnussen CG, Cadenas-Sanchez C, Chaput JP, Manyanga T, McGrath R, Merucci K, Myers J, Ortega FB, Singh B, Prince SA, Lang JJ, Tomkinson GR. Diagnostic and Prognostic Accuracy of Cardiorespiratory Fitness for Detecting Cardiovascular Risk and Mitochondrial Disorders: An Overview of Systematic Reviews with Meta-Analyses. Sports Med. 2026 Aug 4. doi: 10.1007/s40279-026-02503-7.