enero 16, 2026

Adaptaciones estructurales y funcionales del corazón en atletas de fuerza

Adaptaciones cardíacas y ejercicio

El concepto de corazón del atleta ha sido ampliamente descrito en deportistas de resistencia aeróbica, donde existe un consenso razonable sobre las adaptaciones estructurales y funcionales del ventrículo izquierdo. Sin embargo, en el caso de los atletas entrenados en entrenamiento de fuerza, la evidencia científica sigue siendo heterogénea y, en muchos aspectos, contradictoria. Esta falta de consenso se debe, en parte, a la diversidad metodológica de los estudios previos, a diferencias en la caracterización de las muestras y al uso de técnicas de imagen y criterios de indexación variables.

Históricamente, la interpretación de las adaptaciones cardíacas al ejercicio se ha apoyado en la hipótesis de Morganroth, que propone dos patrones diferenciados de remodelado cardíaco en función del tipo de estímulo hemodinámico predominante. Según esta hipótesis, el entrenamiento de resistencia aeróbica induciría una sobrecarga de volumen, con aumento del diámetro interno del ventrículo izquierdo y del volumen telediastólico, mientras que el entrenamiento de fuerza, caracterizado por elevaciones agudas de la presión arterial, generaría una sobrecarga de presión responsable de una hipertrofia concéntrica, con aumento del grosor del septo interventricular y de la pared posterior, pero sin cambios relevantes en el tamaño de la cavidad.

Aunque numerosos estudios han confirmado que los atletas de fuerza presentan un mayor grosor parietal y una mayor masa ventricular izquierda en comparación con individuos no entrenados, investigaciones más recientes y metaanálisis han cuestionado la simplicidad de este modelo. Algunos trabajos han observado que los atletas de fuerza también pueden presentar incrementos en el diámetro ventricular y en el volumen telediastólico, lo que sugiere que el patrón de remodelado podría no ser estrictamente concéntrico. Además, se ha señalado que parte del aumento de la masa ventricular podría explicarse por el mayor tamaño corporal y la mayor masa muscular de estos deportistas, más que por una adaptación cardíaca específica.

Otro aspecto poco explorado en esta población es la función cardíaca, especialmente la función diastólica y parámetros más sensibles de función sistólica como el strain longitudinal global. La mayoría de los estudios disponibles indican que, pese a las adaptaciones estructurales, el entrenamiento de fuerza no se asocia a un deterioro de la función sistólica, pero los datos sobre la función diastólica son limitados y no concluyentes.

En este contexto, el estudio analizado surge con el objetivo de aportar evidencia actualizada, utilizando técnicas ecocardiográficas modernas y diferentes métodos de indexación, para comparar de forma rigurosa la estructura y la función sistólica del corazón en atletas entrenados en fuerza frente a individuos no entrenados. Los autores plantean como hipótesis que los atletas de fuerza presentarían una mayor masa ventricular izquierda asociada a engrosamiento parietal, sin comprometer la función sistólica ni diastólica.

Métodos

El estudio adopta un diseño observacional transversal y compara a 12 atletas varones entrenados en fuerza (procedentes de disciplinas como halterofilia, culturismo, CrossFit y rugby) con 12 varones no entrenados, emparejados por edad. Todos los participantes estaban libres de enfermedad cardiovascular y no consumían fármacos que pudieran afectar al sistema cardiovascular. Se excluyó de forma explícita el uso de esteroides anabolizantes.

Se realizaron mediciones antropométricas, de composición corporal mediante bioimpedancia y un estudio ecocardiográfico completo en reposo, siguiendo las guías más recientes. La masa ventricular izquierda se indexó no solo a la superficie corporal, sino también a la masa muscular, la masa grasa y el peso corporal, con el fin de discriminar si las diferencias observadas podían atribuirse exclusivamente al mayor tamaño corporal de los atletas.

Resultados principales

Los atletas de fuerza mostraron un engrosamiento significativamente mayor del septo interventricular y de la pared posterior, tanto en diástole como en sístole, así como una masa ventricular izquierda claramente superior a la de los individuos no entrenados. Estas diferencias se mantuvieron incluso tras indexar la masa ventricular a la superficie corporal, la masa muscular y la masa grasa, lo que sugiere que el aumento de la masa cardíaca no es únicamente una consecuencia del mayor tamaño corporal.

En cuanto a las dimensiones cavitarias, no se observaron diferencias significativas en el diámetro interno del ventrículo izquierdo medido de forma lineal, pero sí se evidenciaron volúmenes ventriculares mayores en los atletas de fuerza, lo que apunta a cierto grado de dilatación ventricular no detectable mediante mediciones unidimensionales.

Desde el punto de vista funcional, la fracción de eyección fue similar entre grupos, sin diferencias significativas, y los valores de strain longitudinal global no mostraron alteraciones, lo que indica una función sistólica preservada. En el ámbito de la función diastólica, los atletas presentaron una mayor onda E y una relación E/A más elevada, junto con un tiempo de desaceleración mayor, sin signos de disfunción diastólica patológica.

Discusión

La discusión del artículo se centra en interpretar estas adaptaciones dentro del marco del corazón del atleta y en reevaluar la validez de la hipótesis de Morganroth en el contexto del entrenamiento de fuerza contemporáneo. Los autores destacan que los atletas de fuerza del estudio presentan valores de masa ventricular y grosor parietal que superan los rangos normativos descritos para la población general, aunque en la mayoría de los casos permanecen dentro de los límites considerados compatibles con una hipertrofia fisiológica.

Un hallazgo especialmente relevante es que estas adaptaciones estructurales no se acompañan de un deterioro de la función sistólica ni de parámetros avanzados como el strain, lo que refuerza la idea de que se trata de adaptaciones fisiológicas y no patológicas. Además, el menor estrés parietal telesistólico observado en los atletas sugiere un entorno mecánico favorable para el miocardio, posiblemente como resultado de un remodelado adaptativo eficiente.

Los autores también abordan el papel potencial de la presión arterial. Aunque no se observaron diferencias significativas en la presión arterial en reposo entre grupos, ambos se situaban en rangos de presión arterial elevada según las guías actuales. Se plantea que el estímulo clave para el remodelado podría no ser una sobrecarga de presión crónica, sino las elevaciones agudas y repetidas de la presión arterial durante el levantamiento de cargas altas, especialmente cuando se emplea la maniobra de Valsalva. Este aspecto se identifica como una línea prioritaria para futuras investigaciones.

Otro punto de discusión relevante es la utilidad de los métodos de indexación. El hecho de que la masa ventricular siga siendo mayor tras indexarla a la masa muscular contradice la idea de que el corazón simplemente “acompaña” al aumento del músculo esquelético. Por el contrario, los datos apoyan la existencia de una adaptación cardíaca específica al entrenamiento de fuerza.

Finalmente, los autores reconocen limitaciones metodológicas, como el uso de bioimpedancia en lugar de DXA para la composición corporal y la ecocardiografía bidimensional frente a técnicas tridimensionales o resonancia magnética. No obstante, subrayan la buena reproducibilidad de las mediciones y la relevancia clínica de utilizar técnicas accesibles y sostenibles desde el punto de vista medioambiental.

Conclusión

El estudio concluye que los atletas entrenados en fuerza presentan un remodelado cardíaco caracterizado por mayor masa ventricular izquierda y engrosamiento parietal, con volúmenes ventriculares aumentados y función sistólica y diastólica preservadas. Estas adaptaciones deben interpretarse como fisiológicas en la mayoría de los casos, aunque se insiste en la necesidad de una evaluación clínica individualizada, especialmente ante la presencia de síntomas, para descartar patología subyacente.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2025/12/Cardiac-structure-and-systolic-function-in-resistance-trained-athletes.pdf

Referencia completa:

Saunders AM, Jones RL, Richards JC. Cardiac structure and systolic function in resistance-trained athletes versus untrained male adults. Eur J Appl Physiol. 2025 Dec 22. doi: 10.1007/s00421-025-06060-1.

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