Calidad de sueño y lesiones
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Introducción
Correr es una de las actividades físicas más extendidas en el mundo y aporta beneficios significativos para la salud, desde la mejora cardiovascular hasta el aumento de la longevidad. Sin embargo, a pesar de su popularidad, las lesiones relacionadas con la carrera (running-related injuries, RRI) siguen siendo un problema frecuente entre corredores de todos los niveles. Una gran proporción de estas lesiones se considera de sobreuso, derivadas de un desequilibrio entre la carga de entrenamiento y la capacidad de recuperación del deportista. La literatura previa ha identificado múltiples factores asociados al riesgo de lesión: volumen y características del entrenamiento, experiencias previas de lesión, niveles de estrés, y distintos parámetros de recuperación. Aun así, los hallazgos han sido inconsistentes, reflejando la complejidad multifactorial del fenómeno lesional.
Dentro de los factores de recuperación, el sueño destaca como un componente esencial en la regulación fisiológica y psicológica. El sueño influye en procesos como la restauración muscular, la consolidación de la memoria motora, la modulación del estrés y la toma de decisiones. Estudios retrospectivos han observado que la mala calidad o insuficiente cantidad de sueño se asocia con un mayor riesgo de lesión deportiva, especialmente en atletas jóvenes. Sin embargo, los estudios prospectivos —aquellos que permiten evaluar la relación temporal y causal entre sueño y lesiones— han mostrado resultados contradictorios.
Las limitaciones metodológicas de la investigación previa incluyen:
- la evaluación de solo un parámetro del sueño (casi siempre duración),
- mediciones poco frecuentes (mensuales o retrospectivas),
- heterogeneidad en los criterios de inclusión,
- y análisis centrados en comparaciones entre individuos, sin capturar cambios intraindividuales relevantes en el riesgo lesional.
El artículo analizado propone superar estos vacíos mediante un estudio prospectivo, con monitorización semanal y evaluación simultánea de múltiples variables relacionadas con el sueño (calidad, cantidad y latencia), así como indicadores de recuperación (fatiga, dolor muscular, estrés percibido) y carga de entrenamiento. El objetivo principal era determinar si los parámetros de sueño y recuperación se asociaban con el riesgo de RRI en corredores adultos a lo largo de 6 meses.
Los autores plantearon tres hipótesis:
- La peor calidad y cantidad de sueño se asociarían con un mayor riesgo de lesiones.
- Descensos agudos en el sueño las semanas previas a la lesión aumentarían la probabilidad de RRI.
- Una mayor carga de entrenamiento y peores indicadores de recuperación (fatiga, dolor muscular, estrés) también incrementarían el riesgo lesional.
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Resultados principales del estudio
El estudio incluyó finalmente a 339 corredores de 24 países, con una media de edad de 43 años y predominio masculino. A pesar del amplio periodo potencial de seguimiento, la adherencia fue baja: solo 52 corredores registraron una lesión y la media de seguimiento antes del abandono fue de 4,2 semanas.
Los hallazgos clave fueron los siguientes:
2.1. Análisis entre individuos (interindividual)
La calidad del sueño fue el único factor que se asoció significativamente con un aumento del riesgo de lesión. Concretamente, cada punto adicional (peor percepción) en la escala de calidad del sueño se asoció con un incremento del 36% en el riesgo de lesión durante ese periodo de seguimiento. Ningún otro factor —cantidad de sueño, estrés, fatiga, dolor muscular, latencia del sueño ni volumen de entrenamiento— mostró una relación significativa con la aparición de RRI.
2.2. Análisis dentro del mismo individuo (intraindividual)
Al estudiar qué ocurría en las semanas previas a una lesión, los autores encontraron que:
- El dolor muscular estaba aumentado tanto dos semanas como una semana antes de la lesión.
- La fatiga estaba elevada en la semana inmediatamente previa a la lesión.
En cambio, no se detectaron diferencias en la calidad o cantidad de sueño entre semanas previas a lesión y semanas sin lesión, lo que sugiere que los cambios bruscos intraindividuales en el sueño quizá no sean un predictor temprano tan sensible como los valores promedio entre sujetos.
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Discusión
La discusión se centra en interpretar estos hallazgos, comparar con literatura previa y explorar sus implicaciones prácticas.
3.1. El papel del sueño en el riesgo lesional
El resultado principal —una asociación significativa entre peor calidad del sueño y mayor riesgo de RRI— coincide con estudios previos que ya habían señalado la importancia del sueño para la salud y la integridad musculoesquelética. Sin embargo, los estudios anteriores eran principalmente retrospectivos o medían el sueño en una única ocasión, lo que dificulta evaluar causalidad. Este estudio aporta evidencia prospectiva, aunque con la limitación de la alta tasa de abandono.
La prevalencia de mala calidad de sueño fue alta en los corredores (55,2% al inicio), lo que indica que los problemas de sueño son frecuentes incluso en deportistas amateurs y pueden ser un factor relevante para intervenciones preventivas.
Los mecanismos fisiológicos que podrían explicar esta asociación todavía no están plenamente establecidos. El sueño de mala calidad podría:
- alterar procesos inflamatorios,
- reducir la síntesis proteica,
- interferir con la recuperación neuromuscular,
- modificar la percepción del esfuerzo o la tolerancia a la carga,
- afectar a la concentración o al control motor.
También es posible que la relación sea bidireccional: un mayor estrés o una carga de entrenamiento mal gestionada pueden deteriorar la calidad del sueño, lo cual perpetúa un desequilibrio entre carga y recuperación.
3.2. Por qué la cantidad de sueño no mostró asociación
Aunque otros estudios han identificado un umbral crítico de <7h asociado a mayor riesgo de lesión, este trabajo midió la duración del sueño como variable continua, no categorizada. Esto puede capturar mejor las variaciones individuales, pero también diluir efectos cuando la muestra es muy heterogénea o cuando las necesidades personales de sueño varían ampliamente entre individuos.
Los autores señalan que, dada esa variabilidad, es difícil establecer una recomendación universal sobre horas mínimas de sueño para reducir lesiones en corredores adultos.
3.3. Importancia de la fatiga y el dolor muscular como señales de alarma
El análisis intraindividual reveló un patrón claro:
- Mayor dolor muscular 1–2 semanas antes de lesionarse.
- Mayor fatiga en la semana inmediatamente anterior.
Estos indicadores subjetivos podrían funcionar como un sistema de alerta temprana, señalando una desadaptación entre carga y recuperación. Este hallazgo coincide con investigaciones sobre sobreentrenamiento y fatiga acumulada, y sugiere que corredores y entrenadores deberían monitorizar estas sensaciones para tomar decisiones de ajuste del entrenamiento.
3.4. Limitaciones del estudio
Los autores destacan varias limitaciones relevantes:
- Alta tasa de abandono, que reduce la validez de los análisis longitudinales.
- Datos de sueño y lesiones autoinformados, sin validación médica ni medidas objetivas de sueño.
- Ausencia de información sobre lesiones previas, uno de los predictores más potentes de nuevas lesiones.
- Heterogeneidad de la muestra, que incluía corredores de distintas disciplinas (carretera, trail, distancias diversas).
- Baja proporción de “grandes durmientes” (≥9h), que limita el análisis de extremos de duración del sueño.
Aun así, el estudio es transparente en su gestión y reporte de datos perdidos, una característica poco frecuente en investigaciones de este tipo.
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Conclusiones y perspectivas
El estudio aporta evidencia novedosa de que la calidad del sueño, más que la cantidad, es un factor relevante asociado al riesgo de lesiones en corredores, y que la fatiga y el dolor muscular pueden anticipar la aparición de una RRI. Las estrategias de prevención deberían incluir educación sobre higiene del sueño, monitorización regular de sensaciones subjetivas de recuperación y posiblemente la integración de especialistas en sueño en equipos de apoyo a corredores.
Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2025/11/Poor-Sleep-Quality-Is-Associated-With-an-Increased-Risk-of-Running-Related-Injuries.pdf
Referencia completa:
Goldberg M, Le Mat Y, Metra M, de Sousa T, Edouard P, Millet GY, Pairot de Fontenay B, Debarnot U. Poor Sleep Quality Is Associated With an Increased Risk of Running-Related Injuries: A Prospective Study of 339 Runners Over Six Months. Scand J Med Sci Sports. 2025 Nov;35(11):e70164. doi: 10.1111/sms.70164.