agosto 6, 2026
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El ejercicio físico regular constituye una de las intervenciones más eficaces para prevenir enfermedad cardiovascular, mejorar la salud metabólica y musculoesquelética, favorecer el bienestar psicológico y prolongar la supervivencia. Sin embargo, la creciente participación en pruebas de resistencia y el aumento del número de deportistas veteranos expuestos durante décadas a volúmenes e intensidades muy elevados han reabierto el debate sobre la posible existencia de un límite a partir del cual algunas adaptaciones cardíacas podrían dejar de ser completamente fisiológicas.

La mayor parte de las personas que realizan ejercicio intenso mantiene una excelente salud cardiovascular. No obstante, en determinados individuos susceptibles, la exposición acumulada puede asociarse con señales de estrés eléctrico, estructural o vascular. Entre los hallazgos más consistentes destaca la mayor frecuencia de fibrilación auricular en hombres de mediana edad y mayores con una larga trayectoria en deportes de resistencia. La dilatación auricular propia del corazón del deportista no parece suficiente para explicar este riesgo; adquieren mayor relevancia la alteración funcional de la aurícula, la inflamación, la fibrosis, el elevado tono vagal y posibles cambios en canales iónicos.

La bradicardia sinusal y los bloqueos auriculoventriculares leves son adaptaciones habituales del entrenamiento. Sin embargo, algunos exdeportistas presentan disfunción persistente del nodo sinusal o auriculoventricular y requieren marcapasos a edades más tempranas. Esta evolución podría relacionarse no solo con una mayor influencia vagal, sino también con modificaciones intrínsecas de las células de conducción. Aun así, estas alteraciones afectan a una minoría y no parecen reducir la supervivencia.

Las arritmias ventriculares frecuentes tampoco constituyen una consecuencia general del entrenamiento. Su prevalencia es baja en la mayoría de los atletas, aumenta con la edad y no siempre se relaciona directamente con la carga deportiva. En casos seleccionados, la combinación de arritmias complejas y remodelado desproporcionado del ventrículo derecho puede sugerir un fenotipo arrítmico favorecido por el ejercicio, especialmente cuando existe predisposición genética o biológica.

La resonancia magnética detecta con relativa frecuencia pequeñas áreas de fibrosis no isquémica en deportistas veteranos. Algunas pueden corresponder a miocarditis previas, mientras que otras podrían reflejar microlesiones repetidas por sobrecarga hemodinámica. Su significado pronóstico sigue siendo incierto. También se ha observado más calcificación coronaria en varones que acumulan grandes volúmenes de ejercicio, aunque las placas suelen presentar características relativamente estables y no se ha demostrado un aumento proporcional de eventos coronarios. La elevación transitoria de troponina tras esfuerzos prolongados es frecuente, suele normalizarse en 24–72 horas y no equivale necesariamente a necrosis miocárdica.

La aparente coexistencia de alteraciones potencialmente desfavorables con una mayor longevidad configura una paradoja importante. Incluso los deportistas sometidos a cargas extremas suelen vivir más que la población general. Este beneficio puede reflejar tanto los efectos del ejercicio como una selección de individuos con mayor resiliencia biológica, estilos de vida saludables y seguimiento médico frecuente.

Por tanto, no existe un umbral universal que permita definir cuánto ejercicio es excesivo. Los posibles riesgos dependen de la edad, el sexo, la genética, los factores cardiovasculares, la disciplina practicada y la exposición acumulada. El objetivo no debe ser desalentar el entrenamiento intenso, sino individualizar la prescripción, controlar los factores de riesgo y mantener una vigilancia cardiovascular especialmente cuidadosa en deportistas veteranos o con hallazgos clínicos sospechosos.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/08/Does-too-much-exercise-damage-the-heart.pdf

Referencia completa del artículo:

Zorzi A, Abela M, Aengevaeren VL, Antonakaki D, Castelletti S, Cavigli L, Claessen G, Colombo C, Eijsvogels TMH, Finocchiaro G, Gati S, Graziano F, Limongelli G, Maestrini V, Malhotra A, Jorstad HT, Ostojic M, D’Ascenzi F. Does too much exercise damage the heart? A narrative review of the long-term cardiovascular effects of intense training. Eur J Prev Cardiol. 2026 Jul 28:zwag396. doi: 10.1093/eurjpc/zwag396.

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