El Clásico le hizo justicia a E-Rod
“Lo que es del cura va para la iglesia” y «al que le van a dar, le guardan», cualquiera de esos refranes populares es perfecto para hablar de Eduardo Rodríguez y la actuación con la que, hace exactamente una semana, guio la victoria de Venezuela 3-2 sobre Estados Unidos en la Gran Final del Clásico Mundial de Beisbol. Hubo muchas dudas y cierto temor cuando se anunció al zurdo como el abridor de ese duelo crucial, más que todo por el resultado que obtuvo en su primera salida ante Dominicana, pero él sacó la casta y dejó sin palabras a más de uno. De alguna manera, el juego le hizo justicia.
En su primera aparición del torneo, justamente para cerrar la fase de grupos, Eduardo no se vio en control de sus envíos y pagó muy caro sus errores. En la primera entrada le lanzó tres rectas seguidas a Juan Soto y este transformó la última en un jonrón de dos carreras; posteriormente, Ketel Marte también se fue para la calle para sacarlo de juego tras dos innings y dos tercios de labor. Ese antecedente y los números de las últimas dos campañas en Grandes Ligas acentuaron el miedo de la afición de cara a la batalla final. Porque si algo tienen las estadísticas es que son golpes secos, sin contextos, sin explicaciones.
E-Rod viene de dos campañas en las que su efectividad ha sido superior a los cinco puntos, las más altas de su carrera de 10 años en Grandes Ligas. Y de eso es de lo que habla el ciudadano de a pie, no de la resiliencia y el carácter que ha tenido para reponerse a los muchos problemas de salud con los que ha tenido que lidiar. Porque sí, en 2023 tuvo la mejor temporada de su carrera al dejar récord de 13-9 y una efectividad de 3.30 en 26 presentaciones con Detroit, y esa actuación le permitió pactar un contrato por cuatro zafras y 80 millones de dólares con DBacks. Pero lo que vino después ha sido una verdadera carrera de obstáculos.
En abril de 2024 un tirón muscular, que parecía algo sencillo, terminó llevándolo a la lista de lesionados de 60 días y no volvió a ser habilitado sino hasta el seis de agosto. Entonces logró hacer solo 10 presentaciones, dejó récord de 3-4 y una elevada efectividad de 5.04 tras 50 innings de labor. El año pasado estuvo listo desde el vamos, pero realmente tuvo un arranque para el olvido y ya el 15 de mayo estaba de nuevo en lista de lesionados por una inflamación en el hombro. Volvió en junio y se mantuvo hasta el final, pero nunca pudo ser realmente consistente y, como resultado, cerró con una efectividad de 5.02. Sí, hizo 29 presentaciones, la mayor cantidad de su carrera desde 2021, cuando hizo 32 con los Medias Rojas, y completó más de 150 innings, pero eso pasó un tanto por debajo de la mesa.
Su convocatoria al Clásico Mundial desató un gran debate en la afición y muchos se atrevieron a decir que es que su tiempo ya había pasado. Pero las circunstancias confabularon a su favor y finalmente las oportunidades que estaba esperando llegaron. Cuando fue anunciado para la Gran Final ante EEUU, la afición fue cruel e incluso dijeron que debían mantenerlo cuando mucho dos, tres innings y confiar en el relevo. El propio Omar López, en una entrevista posjuego, dijo que estaba listo para ese escenario. Pero no hizo falta.
E-Rod se creció y nos mostró al zurdo que en 2019 ganó 19 juegos en Grandes Ligas e hizo 34 presentaciones. Fueron 4.1 innings en blanco, de un solo hit y un solo boleto, además de cuatro ponches. 32 de sus 57 envíos estuvieron en zona de strike y como él mismo dijo todos sus pitcheos funcionaron, como nunca antes. Fue brillante, casi poético y sí, mucho tiene que ver el receptor Salvador Pérez, pero también la convicción del zurdo, un hombre que jamás se ha rendido ante la adversidad.