junio 15, 2026

Fuerza y menor mortalidad – Fisiología del Ejercicio by Dr. López Chicharro

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Artículos de Fisiología del Ejercicio

El entrenamiento de fuerza ha adquirido una relevancia creciente dentro de las estrategias de promoción de la salud debido a su posible impacto sobre la mortalidad y la prevención de enfermedades crónicas. Aunque la evidencia sobre los beneficios del ejercicio aeróbico está ampliamente consolidada, todavía existían dudas acerca del papel específico del entrenamiento de resistencia, especialmente en relación con la dosis óptima necesaria para obtener beneficios sostenidos y su interacción con la actividad aeróbica. La necesidad de esclarecer esta relación resulta particularmente importante en un contexto de envejecimiento poblacional y aumento de las enfermedades cardiovasculares, oncológicas y neurológicas.

El seguimiento prolongado de más de 147.000 adultos durante casi tres décadas permitió observar que la práctica regular y moderada de entrenamiento de fuerza se asocia con una reducción significativa de la mortalidad por todas las causas. Los beneficios más consistentes se observaron entre quienes realizaban aproximadamente entre 60 y 119 minutos semanales de ejercicios de resistencia. Dentro de este rango, el riesgo de muerte total disminuyó de forma notable, especialmente en relación con enfermedades cardiovasculares y trastornos neurológicos. Sin embargo, niveles superiores de entrenamiento no mostraron beneficios adicionales claros, lo que sugiere la existencia de una relación no lineal entre el volumen de entrenamiento y la reducción del riesgo de mortalidad.

La asociación observada con la mortalidad cardiovascular refuerza la idea de que el entrenamiento de fuerza puede contribuir a mejorar múltiples mecanismos fisiológicos implicados en la salud cardiometabólica. Entre ellos destacan el control glucémico, la reducción de la adiposidad, el mantenimiento de la masa muscular y posibles efectos sobre la rigidez arterial. Además, la práctica mantenida de ejercicio de resistencia parece complementar favorablemente los beneficios del ejercicio aeróbico, especialmente cuando ambas modalidades se combinan de manera regular.

En relación con el cáncer, los resultados mostraron un patrón diferente. Los beneficios aparecieron únicamente con niveles bajos o moderados de entrenamiento de fuerza, mientras que volúmenes más elevados no se asociaron con reducciones adicionales de mortalidad. Esta tendencia podría relacionarse con mecanismos biológicos complejos, incluyendo posibles alteraciones hormonales vinculadas al incremento del factor de crecimiento similar a la insulina (IGF-1), aunque todavía no existe evidencia definitiva para explicar completamente este fenómeno.

Uno de los hallazgos más relevantes fue la asociación entre entrenamiento de fuerza y menor mortalidad por enfermedades neurológicas. La evidencia previa sobre este aspecto era limitada, pero los resultados sugieren que el ejercicio de resistencia podría contribuir a preservar funciones cerebrales y reducir procesos neurodegenerativos relacionados con la edad. Estudios experimentales previos habían mostrado que este tipo de entrenamiento puede inducir cambios estructurales favorables en el cerebro, especialmente en adultos mayores, lo que aporta plausibilidad biológica a los resultados observados.

La combinación de ejercicio aeróbico y entrenamiento de fuerza mostró el perfil más favorable de supervivencia. Aunque ambos tipos de actividad aportaron beneficios de manera independiente, el ejercicio aeróbico produjo una reducción más marcada del riesgo de mortalidad. Aun así, añadir entrenamiento de fuerza generó beneficios adicionales en prácticamente todos los niveles de actividad aeróbica moderada. Esto respalda las recomendaciones actuales que promueven integrar ambas modalidades dentro de un estilo de vida físicamente activo.

En conjunto, los resultados sugieren que el entrenamiento de fuerza realizado de manera regular y en cantidades moderadas constituye una estrategia eficaz para mejorar la supervivencia y reducir el riesgo de múltiples enfermedades crónicas. La evidencia también indica que no necesariamente mayores volúmenes de entrenamiento implican mayores beneficios, destacando la importancia de encontrar niveles sostenibles y equilibrados de actividad física a largo plazo.

Referencia completa del artículo:

Zhang Y, Lee DH, Rezende LFM, Ma Y, Giovannucci E. Long-term resistance training with all-cause and cause-specific mortality: assessing dose-response and joint associations with aerobic physical activity. Br J Sports Med. 2026 Jun 2:bjsports-2025-110503. doi: 10.1136/bjsports-2025-110503.

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