La resistencia a los antibióticos avanza más rápido que el desarrollo de nuevos fármacos – Salud y Medicina
La resistencia a los antimicrobianos (RAM) ha aumentado de forma alarmante en las últimas décadas, convirtiéndose en un problema de salud pública. Es la denominada “pandemia silenciosa”, con consecuencias bastante graves. Se estima que más de 1,27 millones de personas mueren cada año por infecciones producidas por estas bacterias resistentes (35.000 en Europa). “Las bacterias son criaturas extraordinariamente adaptables. Se reproducen cada pocos minutos y generan errores en su ADN (lo que llamamos mutaciones) que las hacen sobrevivir cuando están expuestas durante años a los mismos antibióticos. Cada vez que usamos un antibiótico de más o de forma inapropiada (tanto en humanos como en animales), estamos seleccionando cepas más resistentes”, explica Domingo Gargallo, doctor en microbiología y director de Funditec Health.
Desde el Plan Nacional de Resistencia a los Antibióticos (PRAN) advierten que si seguimos consumiendo estos medicamentos al ritmo actual, Europa podría sufrir un retroceso a la era anterior a los antibióticos, cuando una infección bacteriana corriente como una neumonía podía suponer una sentencia de muerte. Además añaden que, sin antibióticos eficaces para la atención y prevención de las infecciones, el éxito de tratamientos como el trasplante de órganos, la quimioterapia o la cirugía se vería comprometido.
Hay que vigilar y controlar este fenómeno de mala praxis farmacológica pero también urge innovar con nuevos tratamientos específicos que superen los mecanismos naturales que desarrollan esas bacterias multirresistentes. Los nuevos medicamentos no están llegando a tiempo para frenar el rápido avance.
En este contexto, Funditech-AB2 Therapeutics ha firmado un acuerdo con la Fundación Global Antibiotic Research & Development Partnership (GARDP), para acelerar el descubrimiento de nuevos agentes antibacterianos. Funditec, con sede en Barcelona, actuará como centro de cribado especializado para identificar y evaluar nuevos fármacos prometedores.
Acelerar la innovación
desde fases tempranas
En la fase inicial del descubrimiento de un fármaco, el cribado es fundamental para identificar candidatos prometedores entre decenas de miles de moléculas. Pero este proceso suele requerir mucho tiempo y recursos económicos, y reporta bajas tasas de éxito. El reto está, por tanto, en acelerar la innovación y estandarizar los estudios, generando datos sólidos en las fases tempranas de las investigaciones preclínicas. “Hay que determinar los perfiles de actividad de los compuestos, incluida la eficacia contra bacterias resistentes, para garantizar que poseen un nuevo mecanismo de acción”, puntualiza Gargallo.
Así se mejorará el proceso para lograr una investigación traslacional que consiga innovadores antibióticos específicos que reduzcan el impacto de infecciones emergentes y potencialmente mortales.