julio 19, 2026

Los paisajes del aceite (más allá de Jaén)

Olivos milenarios de Castellón
Olivos milenarios de Castellón. Por Emmalc76

Unos pocos datos de carrerilla, para no aburrir: España produce el 45% del aceite de oliva del mundo y el 70% de Europa. Si ampliamos el foco, Andalucía aglutina el 80% de la producción del oro líquido que riega la gastronomía mediterránea. Y la provincia más productora es Jaén, donde se extrae el 37% del total. Ahí es donde se encuentra ese mar de olivos tan característico que ha batallado, incluso, por ser declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO (sin éxito).

Ahora bien, como recuerda el Ministerio de Agricultura, el cultivo de olivares está presente en 15 de las 17 comunidades autónomas que conforman España. Eso significa que hay muchos aceites para probar y que sus árboles moldean el paisaje a lo largo y ancho de la península, no solo en el sur. Estas son algunas de las zonas donde podemos practicar un oleoturismo sorprendente, más allá de Jaén.

Los olivos milenarios de Castellón

Olivos milenarios de Sant Mateu
Olivos milenarios de Sant Mateu (Castellón). Por Emmalc76.

“Al país de l’olivera / hi ha un riu de paper / unes galtes color terra / i un somriure d’argent / al país de les riberes / hi ha un canyar sota els estels / i un mural de fulles seques / a l’ombra d’un taronger” (“En el país del olivo / hay un río de papel / unas mejillas color tierra / y una sonrisa de plata / en el país de las riberas / hay un cañar bajo las estrellas / y un mural de hojas secas / a la sombra de un naranjo”). Es la letra de la canción Al País de l’Olivera, del grupo de música Obrint Pas, que se convirtió en un himno generacional y que refleja muy bien la relevancia cultural de estos frutales en tierras valencianas.

Los olivos pueblan buena parte de la Comunidad Valenciana. Pero si hay un lugar en el que cobran una importancia especial es en el norte de Castellón, donde se encuentra el pueblo con mayor concentración de olivos milenarios: La Jana, con 970 ejemplares que podrían contarnos de primera mano cómo era la vida en la Edad Media. Allí está el Museu Natural d’Oliveres Mil·lenàries, habilitado en la finca del Pou del Mas. Para ver más árboles monumentales, podemos ir a las cercanas localidades de Sant Mateu, Canet lo Roig y Ulldecona (ya en Tarragona).

El primer aceite con DOP: el de arbequina de Lleida

Olivas arbequinas de Lleida. Por Emilio Ereza
Olivas arbequinas de Lleida. Por Emilio Ereza

Quizás te sorprenda tanto como a nosotros saber que no fue en Jaén donde se logró la primera Denominación de Origen de aceite de oliva del España… ¡sino en Lleida! Se trata de la DOP Garrigues, elaborado con la variedad arbequina. Así que el paisaje de la comarca está fuertemente marcado por la cultura del aceite: campos de olivos centenarios, márgenes de piedra seca (una técnica de construcción tradicional y popular que no utiliza materiales de cohesión tipo mortero o barro), cabañas de arco, molinos, almazaras y cooperativas del modernismo catalán.

Algunos pueblos rodeados de olivares, con miradores y otros puntos de interés son La Granadella (con el Museu de l’Oli de Catalunya), Bellaguarda (con cooperativa de aceite), La Nativitat (imprescindible asomarse al Mirador de les Tres Creus), Els Torms (con un bonito mirador en las afueras), Granyena de Les Garrigues y El Soleràs (con la Cooperativa Modernista de Cèsar Martinell).

La arróniz del valle del Ebro en Navarra y su verde intenso

El pueblo de Arróniz (Navarra). Por Basotxerri - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=57589155
El pueblo de Arróniz (Navarra). Por Basotxerri – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0

Hay un olivo con buena resistencia al frío y a la sequía, ideal para las zonas que rodean el valle del Ebro: el arróniz. Es una variedad que recibe el nombre de un pueblo de Navarra y que se está plantando también en Álava y en La Rioja, gracias a su sabor y color verde intenso. Además del atractivo paisajístico de los campos, en Arróniz hay un pequeño museo dedicado al mundo del aceite de oliva, que expone la maquinaria original de un primitivo trujal (prensa) que estuvo en activo hasta los años sesenta del siglo XX, así como otras piezas relacionadas con la elaboración del líquido.

Ahora bien, el mejor momento para visitar el pueblo es el Día de la Tostada, que suele celebrarse en febrero. La jornada grande es el domingo y el programa incluye concursos gastronómicos, actuaciones musicales, mercado de productos artesanales y, por supuesto, el tradicional reparto de tostadas (¡con aceite de oliva local, claro!) y degustación.

La cornicabra de Castilla-La Mancha, la segunda más consumida

La oliva cornicabra de Castilla-La Mancha. Por alfonsosm
La oliva cornicabra de Castilla-La Mancha. Por alfonsosm

El paisaje agrario de Castilla-La Mancha no lo configuran solo sus viñedos. Los olivares son el otro gran cultivo de la comunidad autónoma y, entre todos, destaca una variedad autóctona: la cornicabra, muy rústica, resistente a fríos inviernos y a calurosos veranos. Es la segunda variedad de AOVE más producida y consumida en España tras el picual andaluz. De hecho, Castilla-La Mancha es la segunda zona en extensión y producción oleícola tras Andalucía.

Por ese motivo, hay rutas de oleoturismo por todas sus provincias que incluyen visitas a almazaras, paseos por campos de olivos e, incluso, poder participar en la recogida de la oliva (en temporada). Algunos destinos clave son la sierra de Alcaraz (Albacete), con una almazara ecológica visitable; un paseo entre olivos centenarios en Arcicóllar (Toledo); o conocer la ciudad monumental de Huete (Cuenca), con visita a una pequeña almazara que elabora aceite de olivos centenarios autóctonos.

Una de las más antiguas: la empeltre de Aragón

El pueblo en ruinas de Belchite, rodeado de olivos. Por Drone al cierzo
El pueblo en ruinas de Belchite, rodeado de olivos. Por Drone al cierzo

La palabra “empeltre” viene del verbo aragonés empeltar, es decir, “injertar”. En documentos agrícolas del siglo XV ya se menciona a agricultores del Matarraña que injertaban acebuches silvestres -el ancestro del olivo- para obtener árboles más productivos. De ahí nació el olivo empeltre. No es una de las variedades más cultivadas, pero sí es una de las más antiguas de las que se tiene constancia en la península ibérica.

Hay varios lugares en los que nos podemos sumergir en la cultura oleica de Aragón. Recomendamos hacer parada en la comarca Campo de Belchite, donde es posible hacer una visita guiada por la Almazara Molino Alfonso, acercarse al olivar y conocer con detalle los trabajos en el campo. Asimismo, se puede participar en una cata de aceite para iniciarse en los sabores, aromas, defectos y cualidades de las diferentes variedades de olivas, con un acento especial en la empeltre y la arbequina. Los que quieran estirar un poco más las piernas, pueden hacer la ruta señalizada Belchite-Codo (unos 13 kilómetros sin apenas desnivel) que transcurre principalmente entre olivares.

Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.

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